Buena nueva 30 de 40
Trigésima buena nueva
Salmos 1:1-6
En el libro de los Salmos (1:1-6), el profeta David dijo:
Leer esta buena nueva en el libro — página 125 →“1. Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
2. Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.
3. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.
4. No así los malos,
Que son como el tamo que arrebata el viento.
5. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio,
Ni los pecadores en la congregación de los justos.
6. Porque Jehová conoce el camino de los justos;
Mas la senda de los malos perecerá”.
Salmos 1:1-6 — según la cita del autor
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Este texto es similar al anterior, y ambos se aplican a las personas virtuosas, y con mayor razón se aplican también al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
Esto se debe a que el texto describe a este hombre y expresa la abundancia de bendiciones. Se usa la palabra “bienaventurado”, y es sabido que el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, fue bendecido. Su vida estuvo marcada por la convivencia con amigos y enemigos, cercanos y lejanos, hombres y mujeres, gobernantes y gobernados.
Este texto indica que Dios salvó a este hombre bendito de los malhechores. Se sabe que esto se aplica al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, pues la enemistad de la gente hacia él era grande. Se sabe también que el número de intentos de asesinato contra el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, llegó a treinta, pero Dios lo salvó hasta que transmitió el Mensaje de su Señor, luego Dios lo hizo morir.
Este texto también indica que este hombre encuentra su alegría en obedecer a Dios y adherirse a Sus enseñanzas reveladas. Se sabe que esto se aplica al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, pues solía adorar a Dios con gran devoción y permanecía de pie en oración en medio de la noche hasta que sus pies se hinchaban de tanto estar de pie. Cuando su esposa ‘Aisha, que Dios esté complacido con ella, le preguntó: “¿Por qué haces esto si Dios te ha perdonado tus pecados pasados y futuros?”, él respondió: “¿Acaso no debo ser un siervo agradecido?”.
Este texto también compara a este hombre bendito con el árbol fructífero del que las personas se benefician durante todo el año, cuyas hojas son siempre verdes y nunca se marchitan; esto se aplica al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, ya que los musulmanes actúan de acuerdo con las enseñanzas de la Sharía (la ley islámica) durante todo el año y benefician a las personas a través de obras de caridad, como alimentar a los pobres y cavar pozos para los pobres y necesitados.
En contraste, el texto describe a los malvados como paja, las hojas que caen de un árbol cuando el viento las arrastra. De igual manera, los malvados son zarandeados por los vientos y caen, encontrando su fin en la destrucción y el fracaso. Esto es lo que realmente les sucedió a todos los que lucharon contra los profetas, el último de los cuales fue el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Cuando su pueblo luchó contra él, triunfó sobre ellos y el Estado quedó bajo su dominio. Luego los perdonó y no buscó venganza. Después de él, el Estado islámico se expandió y tierras desde China en el este hasta Al-Ándalus en el oeste se sometieron a los musulmanes, sin cometer injusticias ni saquear riquezas como lo han hecho las grandes potencias a lo largo de los siglos.
Este texto demuestra que no hubo profeta más grande que Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, pues poseía todas las grandes cualidades que ningún profeta anterior tuvo. Era el más amado de la creación de Dios, elegido por Él de entre toda la creación.
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