Buena nueva 19 de 40

Decimonovena buena nueva

Génesis 22:15-18

En Génesis (22:15-18), Dios dijo:

“15. Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo,

16. y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo;

17. de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.

18. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz”.

Génesis 22:15-18 — según la cita del autor
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LinajeMensaje universalLa Casa y la peregrinaciónTraspaso de la profecíaBabiloniaIsmaelAbrahamMoisésJesús (al-Masīḥ)IsaacJacobAgarHijos de Israel

Esta es una clara buena nueva acerca del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, pues es el único Profeta de la descendencia de Abraham a quien Dios envió a todas las naciones de la Tierra. En cuanto a los profetas que le precedieron, Dios los envió específicamente a sus propios pueblos, no a todas las naciones de la Tierra. Jesús, Moisés, Zacarías, Juan, Jacob e Isaac fueron enviados por Dios específicamente a los Hijos de Israel, y no a todas las naciones de la Tierra. En el evangelio de Mateo (15:24), Jesús dijo: “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.

La declaración del Señor a Abraham, “y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos”, significa que tus descendientes, oh Abraham, heredarán y poseerán las posesiones de sus enemigos que lucharon contra ellos. La puerta aquí es una metáfora de la entrada a la casa, que representa las tierras de los incrédulos. Estas tierras serán transferidas a los musulmanes, y esto solo se cumplió a Muhammad. Muhammad triunfó sobre sus enemigos, y las tierras entraron en su reino, tanto en vida como después de su muerte, como sucedió con los reinos persa y romano. Pues, es bien sabido que la nación de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, heredó los reinos de Nabucodonosor (Babilonia), los persas, los griegos y los romanos. En efecto, fueron ellos quienes conquistaron Constantinopla (Estambul), la capital del Imperio Romano (de Oriente).

Esto se hizo preservando la dignidad de quienes entraban en su reino, incluso si no se convertían al Islam. Esto se debe a que el Islam prohíbe oprimir a los conquistados por los musulmanes y ordena brindarles protección y garantizarles sus derechos religiosos y mundanos. Este tema requiere un análisis aparte; para una explicación más detallada, consulte el libro Huqūqu ghairil muslimin fi bilādil Islam (Los derechos de los no musulmanes en tierras musulmanas) del Dr. Saleh bin Hussein Al-Ayed, disponible en línea.

Su declaración anterior “y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar”, contiene un recordatorio del creciente número de musulmanes a lo largo de la historia. Y esta es la realidad.

Las estadísticas también indican que la mayoría de las personas que se convierten de una religión a otra en la actualidad se convierten al Islam, especialmente tras la difusión de los medios de comunicación islámicos, que han contribuido a dar a conocer el Islam en idiomas internacionales, a diferencia del pasado, cuando los medios estaban controlados por manos no islámicas.

Esta buena nueva concuerda con otra buena nueva del Génesis (17:20), donde Dios le dijo a Abraham acerca de Ismael: “he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; … y haré de él una gran nación”.

Y en (21:18), el ángel le dijo a Agar: “Levántate, alza al muchacho [refiriéndose a Ismael], y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación”.

Esto solo puede cumplirse mediante la profecía de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, ya que es el único descendiente de Ismael que se convirtió en profeta, y una gran y poderosa nación le siguió.

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