La introducción, después las cuarenta buenas nuevas y, al final, la conclusión — tal como aparecen en el original.
En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso.
Alabado sea Dios, Señor del universo, y que la paz y las bendiciones sean sobre todos los profetas y mensajeros.
Estas son algunas de las buenas nuevas y profecías que se encuentran en el Antiguo Testamento, las cuales anuncian la venida de Muhammad hijo de Abdullah, descendiente de Ismael, como mensajero y profeta para toda la humanidad.
Dios es Veraz al decir en Su Libro, el Corán, a la Gente del Libro (los judíos y los cristianos) (traducción del significado): «Diles: “Traigan la Torá y léanla, si es verdad lo que dicen”» (Corán 3:93).
También dice acerca de la Gente del Libro que eran sinceros en su conocimiento y en sus obras (traducción del significado): «Aquellos que sigan al Mensajero y Profeta iletrado [Muhammad], que se encuentra descrito en la Torá y el Evangelio; [el Profeta] que les ordena el bien y les prohíbe el mal, les permite todo lo beneficioso y solo les prohíbe lo perjudicial, y les abroga los preceptos difíciles que pesaban sobre ellos [la Gente del Libro]. Y quienes crean en él, lo secunden, defiendan y sigan la luz que le ha sido revelada, serán los bienaventurados”» (Corán 7:157).
Y dice Dios, Exaltado sea, a Su Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz (traducción del significado): «Dicen los que se niegan a creer: “Tú no eres un Mensajero”. Diles [¡Oh, Muhammad!]: “Es suficiente Dios como testigo [de mi veracidad] entre ustedes y yo, y también [son testigos de ello] quienes tienen conocimiento sobre los Libros revelados anteriormente» (Corán 13:43).
Quienes poseen el conocimiento de la Escritura son los eruditos judíos y cristianos.
Dios Todopoderoso dijo, describiendo a los eruditos cristianos (traducción del significado): «Esto es porque entre ellos hay sacerdotes y monjes que no se comportan con soberbia. Cuando escuchan lo que le ha sido revelado al Mensajero, ves que sus ojos se inundan de lágrimas porque reconocen la verdad, y entonces dicen: “¡Señor nuestro! Creemos, cuéntanos entre quienes dan testimonio [de la verdad del Islam]» (Corán 5:82-83).
Elogió a los sabios sensatos de entre los eruditos de los Hijos de Israel que creyeron en Muhammad además de creer en sus propios profetas, diciendo (traducción del significado): «Quienes recibieron Mi revelación antes de él, creyeron en él. Cuando se les recita [el Corán] dicen: “Creemos en él; es la Verdad que proviene de nuestro Señor. Antes de escucharlo ya éramos musulmanes [sometidos a Dios]”» (Corán 28:52-53).
Dios guio a todos hacia la religión verdadera, mediante la cual se perfeccionan las religiones celestiales provenientes de Dios y desaparecen el extravío, la duda, la confusión, la perturbación y el ocultamiento de la verdad, tal como dijo Dios Altísimo sea (traducción del significado): «¡Oh, Gente del Libro! Les ha llegado un Mensajero enviado por Mí, cuya misión es traerles a la luz los preceptos más importantes que ocultaron de las escrituras, y facilitar muchos otros preceptos. Dios les ha enviado una luz y un Libro claro [el Corán], con el cual Dios guía a quienes buscan Su complacencia hacia los caminos de la salvación, los extrae por Su voluntad de las tinieblas hacia la luz, y los dirige por el camino recto» (Corán 5:15-16).
Y dice Dios Todopoderoso (traducción del significado): «¡Oh, Gente del Libro! Luego de que pasara un tiempo desde el último Mensajero, les ha llegado Mi Mensajero para aclararles la verdad, y que no puedan decir [el Día del Juicio Final]: “No se nos presentó nadie que nos albriciara [con el monoteísmo] y nos advirtiera [contra la idolatría]”. Pues ahora sí tienen quien les albricia y les advierte, porque Dios es sobre toda cosa Poderoso» (Corán 5:19).
Para mayor beneficio:
Los relatos históricos se han transmitido de manera tan abundante y consistente que los judíos esperaban la aparición de un profeta en el oeste de la península arábiga, cuyo tiempo de aparición ya había llegado, y esperaban que ese profeta fuera de entre ellos, de entre los Hijos de Israel.
Ibn Is-haq narró, basándose en testimonios de hombres de las dos tribus árabes politeístas de Aws y Jazraŷ en Yazrib (posteriormente Medina), la historia de su conversión al Islam. Dijeron que los judíos eran Gente del Libro, poseedores de un conocimiento del que ellos carecían, y que estaban en constante conflicto con estas dos tribus. Los judíos los amenazaban, -si les hacían daño- con un profeta cuyo tiempo estaba cerca, y que lo seguirían y los matarían con él, como mataron a los pueblos de ‘Ad e Iram. Dijeron: “A menudo oíamos esto de ellos”.
Entonces, cuando Dios envió a Su Mensajero, Dios le bendiga y le conceda paz, le respondimos cuando nos llamó a [seguir la religión de] Dios Todopoderoso, y sabíamos con qué nos amenazaban los judíos, así que nos adelantamos a ellos; nosotros creímos en él, mientras que ellos descreyeron de él.
Los judíos creían que el profeta que aparecería sería de entre ellos, es decir, de los Hijos de Israel. Pero cuando el Profeta Muhammad apareció de entre los árabes, de los descendientes de Ismael, y no de los Hijos de Israel, no creyeron en él por envidia, incluso después de que la verdad les fue revelada.
Esto es un desafío a Dios, pues Dios obra según Su voluntad y elección, y la selección de mensajeros no corresponde a los humanos. Más bien, los humanos deben escuchar y obedecer a Dios en todo lo que Él manda.
Dios transfirió la profecía de los Hijos de Israel a los Hijos de Ismael por Su sabiduría, porque los Hijos de Israel descreían en los profetas y los mataban. Incluso intentaron matar a Jesús, pero Dios lo elevó hacia Él. Fueron ellos quienes mataron a Zacarías y a otros reformadores, por lo que Dios transfirió la profecía de ellos a los Hijos de Ismael, quienes Lo apoyaron y protegieron Su religión hasta el día de hoy.
Ibn Is-haq dijo: “Los rabinos entre los judíos, los monjes entre los cristianos y los adivinos entre los árabes ya hablaban del asunto del Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, antes de su misión profética, cuando su tiempo se aproximaba.
En cuanto a los rabinos judíos y los monjes cristianos hablaron de lo que encontraron en sus escrituras sobre su descripción y la de su época, y lo que sus profetas les habían legado respecto a él.
Y en cuanto a los adivinos entre los árabes, los demonios de entre los genios les transmitían esas noticias de lo que lograban escuchar a hurtadillas del cielo, ya que no eran impedidos de ello mediante el lanzamiento de meteoros. Y tanto el adivino como la adivina solían mencionar algunos de sus asuntos; los árabes no prestaban atención a ello, hasta que Dios, el Altísimo, lo envió [es decir, el Profeta], y entonces ocurrieron esos acontecimientos que ellos solían mencionar, y así los reconocieron”.
Ibn Is-haq narró de Salamah ibn Salāmah ibn Waqsh de la gente de Yazrib –y Salamah fue uno de quienes participaron en [la batalla de] Badr- que él dijo: “Teníamos un vecino judío de los Banu ‘Abd al-Ashhal. Un día salió de su casa y se detuvo ante los Banu ‘Abd al-Ashhal. Yo era entonces el más joven de los presentes, llevaba un manto mío y estaba recostado en él en el patio de mi familia. El judío mencionó la Resurrección, el Levantamiento, el Juicio, la Balanza, el Paraíso y el Infierno, hablándolo a un pueblo idólatra que no creía en la resurrección después de la muerte. Ellos le dijeron: ‘¡Ay de ti, fulano! ¿De verdad crees que eso ocurrirá, que las personas serán resucitadas después de su muerte hacia una morada en la que hay Paraíso e Infierno y serán recompensadas por sus obras?’ Él respondió: ‘Sí, por Aquel por quien se jura, y desearía que su parte del fuego fuera el mayor horno de la casa, que lo encendieran y lo metieran en él y lo sellaran, con tal de salvarse mañana del fuego’. Le dijeron: ‘¡Ay de ti, fulano! ¿Cuál es la señal de eso?’ Dijo: ‘Un profeta será enviado desde estas tierras’, señalando hacia La Meca y Yemen. Le preguntaron: ‘¿Cuándo lo verás?’ Me miró a mí, que era el más joven, y dijo: ‘Si este muchacho vive lo suficiente, lo alcanzará’. Salamah dijo: ‘Por Dios, no pasaron muchos días y noches hasta que Dios envió a Muhammad, Su Mensajero, Dios le bendiga y le conceda paz, mientras aquel judío aún vivía entre nosotros; entonces creímos en él, mientras que el judío lo rechazó por envidia y soberbia’. Le dijimos: ‘¡Ay de ti, fulano! ¿No eras tú quien nos decía eso?’ Él respondió: ‘Sí, pero no es él’”.
Ibn Is-haq relató la historia de la conversión al Islam de Za’labah ibn Sa‘yah, Asid ibn Sa‘yah y Asad ibn Ubayd –quienes en su época de ignorancia estaban con ellos y luego llegaron a ser sus líderes en el Islam- y dijo: “Un hombre de los judíos de la gente del Levante, llamado Ibn al-Hayban, llegó a nuestra tierra algunos años antes del surgimiento del Islam y se estableció entre nosotros. Por Dios, no hemos visto jamás a un hombre que rezara las cinco oraciones mejor que él. Permaneció con nosotros y, cuando sufríamos sequía, le decíamos: ‘Sal, oh Ibn al-Hayban, y pide lluvia para nosotros’. Él decía: ‘No, por Dios, hasta que adelanten una limosna antes de su salida’. Nosotros le preguntábamos: ‘¿Cuánto?’, y él decía: ‘Un sa‘ de dátiles o dos mudd de cebada’. Dijo: ‘Entonces la dábamos, y él salía con nosotros a las afueras de nuestra zona de lava volcánica y pedía a Dios lluvia para nosotros. Por Dios, no se levantaba de su sitio hasta que pasaban las nubes y éramos agraciados con la lluvia. Hizo eso más de una, dos y tres veces’.
Dijo: ‘Luego le llegó la muerte entre nosotros, y cuando supo que iba a morir dijo: ‘¡Oh, comunidad de judíos!, ¿qué opinan de lo que me ha sacado de la tierra de vino y fermentación –la tierra del Levante- hacia la tierra de miseria y hambre?’ Nosotros respondimos: ‘Tú sabes mejor’. Él dijo: ‘He venido a esta tierra esperando la aparición de un profeta cuyo tiempo se ha acercado, y esta ciudad será su lugar de emigración (es decir, emigrará a esta ciudad: Yazrib). Yo esperaba que fuera enviado para seguirlo, y su tiempo ya se ha acercado, así que no se dejen preceder por él, oh judíos, porque será enviado con derramamiento de sangre y esclavitud de los niños y las mujeres de quienes se le oponen; así que no dejen que eso los detenga’.
Cuando el Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, fue enviado y sitió a los judíos de Banu Quraidah, estos muchachos de corta edad, dijeron: ‘¡Oh, Banu Quraidah! ¡Por Dios!, este es el profeta que Ibn al-Hayban les prometió’. Dijeron: ‘No es él’. Los jóvenes dijeron: ‘Sí, por Dios, es él, tal como se le describió’. Entonces descendieron y abrazaron el Islam, salvando así sus vidas, sus bienes y a sus familias”.
Que la paz y las bendiciones de Dios sean sobre todos los profetas y mensajeros.
1
Hageo 2:6-9
En el libro del profeta Hageo (2:6–9):
El profeta Hageo dijo: “Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos. La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos”.
La expresión “Jehová de los ejércitos” se refiere a Dios como el Comandante Supremo de los ejércitos celestiales.
La expresión “Haré temblar” es una expresión del poder y la capacidad de Dios para producir grandes cambios en el universo. El “temblor” proviene de la idea de un terremoto que trastorna el equilibrio de la vida; y aquí se hace referencia al gran cambio provocado por la profecía de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, que, con su llegada, transformó a las personas, llevándolas del politeísmo y la idolatría al monoteísmo y a la adoración del Dios Único.
La expresión “los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca” simboliza el universo entero.
La expresión “todas las naciones” significa todos los pueblos.
La expresión “el deseado de todas las naciones” indica una persona de gran valor y amada por las naciones. No ha existido sobre esta tierra profeta ni mensajero más grande que Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, porque todo aquel que ha conocido su vida a lo largo de la historia y ha comprendido la verdad de su religión –si posee entendimiento y razón- llegará a amarlo, seguirá su religión y no se apartará de ella, sea judío, cristiano o pagano.
La expresión “todas las naciones” indica que su mensaje es universal, para toda la humanidad, como Dios le dijo en el Corán (traducción del significado): «No te envié [¡Oh, Muhammad!] sino como anunciador de buenas nuevas y amonestador para todos los seres humanos» (Corán 34:28).
Esto contrasta con Jesús, Moisés, Zacarías, Juan, Jacob e Isaac, a quienes Dios envió específicamente para los Hijos de Israel, no a todas las naciones de la tierra. Como está escrito en el evangelio de Mateo (15:24), Jesús dijo: “No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.
Cualquiera que observe la situación de la gente en todo el mundo encontrará dos cosas: primero, que el Islam está muy extendido por todos los rincones del planeta; y segundo, que el Islam es la religión de más rápido crecimiento, especialmente después de la masificación de los medios de comunicación y las redes sociales.
Su dicho: “Y llenaré de gloria esta casa”, hace referencia a la liberación de Jerusalén; pues “la casa” aquí se refiere a Jerusalén. Esto ocurrió durante la época del califa Umar ibn al-Khattab, que Dios esté complacido con él, después de la muerte del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
Su dicho: “La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera”; aquí se habla de dos casas: la primera es Jerusalén, y la segunda es la Kaaba en La Meca. La gloria y el estatus de la Kaaba llegaron efectivamente a ser mayores que los de Jerusalén, y la gente peregrinaba hacia ella desde antes de la misión profética y desde la aparición del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Además, se convirtió en un símbolo de la religión del Islam y de su Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
La expresión “y daré paz en este lugar”. Esto se refiere al pacto de seguridad que prevalecía en Jerusalén, que Umar ibn al-Khattab otorgó a sus habitantes tras su conquista. Así pues, la profecía trata sobre la concesión de la paz, y se ha cumplido.
En resumen, la interpretación de este versículo es el anuncio de la llegada de un acontecimiento grandioso y de un gran cambio en el mundo, y que este acontecimiento está relacionado con la venida del “Deseado de todas las naciones”.
Esta profecía del Antiguo Testamento habla de Muhammad, porque él es el único mensajero para todas las naciones. El profeta Hageo la pronunció como un mensaje de Dios a los Hijos de Israel, para tranquilizarlos tras su regreso del cautiverio babilónico a Jerusalén. Les dijo: “No teman, porque así dice Jehová de los Ejércitos, que es Dios, Haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca, y enviaré al Deseado de todas las naciones. Llenaré de gloria esta casa –Jerusalén-, y el honor volverá a ella, alcanzando una gloria y una grandeza mayores que la gloria anterior; esto ocurrirá después de que se establezca la paz”. Y, efectivamente, así sucedió, ya que personas procedentes de diversas regiones del mundo comenzaron a acudir ahí para realizar sus oraciones.
Cabe señalar que esta profecía no se refiere al Mesías [Cristo], porque el Mesías es un mensajero solo para los Hijos de Israel, no para todas las naciones, como se predijo en esta profecía y buena nueva.
Para mayor información, es preciso indicar que esta buena nueva está relacionada con la profecía mencionada en el libro de Isaías, cuyo análisis se presentará al abordar la buena nueva número 22 (Isaías 60:22).
2
Génesis 49:10
En Génesis (49:10), se encuentra una profecía sobre el último profeta, Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, pronunciada por Jacob a sus hijos antes de morir. Dijo:
“No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos”.
La expresión: “No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos”, significa que la autoridad para gobernar y legislar permanecerá en los descendientes de Judá. Judá es uno de los hijos de Jacob, significa “el que trae alegría”. El cetro simboliza el poder de la legislación.
La expresión, “de entre sus pies”, se refiere a los descendientes de Judá, y las leyes continuarán transmitiéndose a través de sus descendientes, los Hijos de Israel.
La expresión, “hasta que venga Siloh”, la palabra “Siloh” es una deformación de la palabra hebrea “Shilwah”, que significa “aquel a quien pertenece la autoridad”, y también significa “el portador de la paz”.
Su afirmación, “y a él se congregarán los pueblos”, se basa en el hecho histórico de que ninguna nación se ha congregado a otro profeta, excepto Muhammad. Pues los pueblos se congregaron a él desde China al este hasta el océano Atlántico al oeste, desde la India al sur hasta el norte de Turquía al norte; porque su mensaje es universal para todos los pueblos, a diferencia de los mensajes de otros profetas, como Jesús, a quien Dios envió específicamente a los Hijos de Israel, como está registrado en el evangelio de Mateo (15:24), Jesús dijo: “No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.
Por lo tanto, la palabra “Siloh” en esta profecía se refiere a Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, el Sello de los profetas y mensajeros.
En resumen, el significado es que la ley de los Hijos de Israel permaneció transmitiéndose entre los descendientes de Judá, tal como se indicó en la buena nueva anterior, hasta que la profecía pasó de la descendencia de Jacob (los Hijos de Israel) a la descendencia de Ismael. Dado que no hubo ningún profeta entre los descendientes de Ismael excepto Muhammad hijo de Abdullah, entonces la Ley cambió de la Ley de Judá (la Torá) a la Ley del Islam. Así, la práctica de la ley de Judá quedó anulada debido a la transferencia de la profecía.
3
Jeremías 1:4-5
En el libro de Jeremías (1:4-5), el profeta Jeremías dice: “Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones”.
Este versículo fue pronunciado por el Señor a través del profeta Jeremías. Significa que Dios escogió un profeta para todas las naciones, y no hay otro profeta para todas las naciones excepto Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Los profetas que le precedieron fueron enviados específicamente a sus propios pueblos, y Dios no envió un profeta antes que él a todas las naciones.
Este versículo indica que Dios, en Su conocimiento, decretó que Muhammad sería profeta mientras aún estaba en el vientre de su madre. Esto concuerda con sus palabras, Dios le bendiga y le conceda paz: “Yo soy la visión que tuvo mi madre al darme a luz: contempló una luz que emanó de ella e iluminó los palacios del Levante”.
La expresión: “Antes de que te formase en el vientre te conocí”, significa: He decretado y dispuesto que seas profeta.
La expresión: “Te di por profeta a las naciones”, significa que Dios lo eligió para ser profeta de todas las naciones, no solo de una. Por eso vemos ahora a personas de todo el mundo abrazando el Islam.
El hecho de que Dios hablara de este profeta (Muhammad) por medio del profeta Jeremías contiene una alusión a lo mencionado en la Sura Al Imran (capítulo 3), donde Dios tomó un pacto con todos los profetas, incluido Jeremías, de que si el profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, aparecía, creerían en él. Y tomó de ellos un pacto solemne al respecto, y ellos dijeron: “Nos comprometemos”. Dios Todopoderoso dijo (traducción del significado): «Dios celebró un pacto con los Profetas, diciéndoles: “Les concedo el Libro y la sabiduría, pero cuando se les presente un Mensajero que confirme lo que se les ha revelado, crean en él y préstenle auxilio. ¿Asumen tal compromiso?” Respondieron: “Sí, nos comprometemos”. Dijo Dios: “Entonces sean testigos, que Yo también atestiguaré con ustedes”» (Corán 3:81).
4
Salmos 72:2-19
En Salmos (72:2–19), el profeta Salomón dijo:
“El juzgará a tu pueblo con justicia,
Y a tus afligidos con juicio.
Los montes llevarán paz al pueblo,
Y los collados justicia.
Juzgará a los afligidos del pueblo,
Salvará a los hijos del menesteroso,
Y aplastará al opresor.
Te temerán mientras duren el sol
Y la luna, de generación en generación.
Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada;
Como el rocío que destila sobre la tierra.
Florecerá en sus días justicia,
Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.
Dominará de mar a mar,
Y desde el río hasta los confines de la tierra.
Ante él se postrarán los moradores del desierto,
Y sus enemigos lamerán el polvo.
Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes;
Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones.
Todos los reyes se postrarán delante de él;
Todas las naciones le servirán.
Porque él librará al menesteroso que clamare,
Y al afligido que no tuviere quien le socorra.
Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso,
Y salvará la vida de los pobres.
De engaño y de violencia redimirá sus almas,
Y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.
Vivirá, y se le dará del oro de Sabá,
Y se orará por él continuamente;
Todo el día se le bendecirá.
Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes;
Su fruto hará ruido como el Líbano,
Y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.
Será su nombre para siempre,
Se perpetuará su nombre mientras dure el sol.
Benditas serán en él todas las naciones;
Lo llamarán bienaventurado.
Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel,
El único que hace maravillas.
Bendito su nombre glorioso para siempre,
Y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén”.
Esta profecía anuncia la llegada del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, pues se refiere a un profeta que gobernará con justicia y equidad, hará justicia a los pobres, liberará a los necesitados y frenará a los opresores. Esto se cumplió durante la época del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, y la era de los Califas Bien Guiados que le sucedieron. Incluso hoy en día, los países regidos por la ley islámica tienen los índices de criminalidad más bajos.
La expresión: “Los montes llevarán paz al pueblo. Y los collados justicia” significa que la paz y la tranquilidad prevalecerán en toda la tierra, abarcando tanto montañas como colinas.
La expresión: “Te temerán mientras duren el sol y la luna”, significa que sus enemigos temen enfrentarse a él y temen la expansión de su religión, porque si el Islam echa raíces en una tierra, otros sistemas humanos desaparecerán.
Su dicho: “Y la luna, de generación en generación”, significa la continuidad eterna de esta religión, que no se desvanecerá mientras exista la luna, ni mientras duren los días y los años. Y es una expresión que indica la fortaleza y la estabilidad.
En esta buena nueva hay una comparación de la misión del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, con la lluvia que cae sobre un rastrojo. El rastrojo es lo que el agricultor ha segado y cortado de las plantas; queda separado de la tierra y necesita agua para poder crecer. Por eso, la lluvia que cae sobre él se considera una ayuda para la propia vegetación antes de que se vuelva amarilla y se estropee.
La expresión: “Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz”, significa que la verdad será distinguida y la paz abundará durante los días de este profeta. Aquí, “paz” se refiere a dos cosas: el saludo “La paz, la misericordia y las bendiciones de Dios sean con ustedes”, que el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, animaba a los musulmanes a intercambiarse cada vez que se encontraban. También simboliza la paz que es fruto de la seguridad en las patrias.
La expresión “hasta que no haya luna” alude a la nueva era en la que entrará toda la humanidad, una era de paz y tranquilidad gracias a la erradicación del politeísmo y la comprensión del monoteísmo. Un gran número de personas abrazará el Islam, y el amor prevalecerá entre ellas porque se convertirán en una sola comunidad, aunque sus tierras estén muy distantes, unidas por el vínculo de la fe. En resumen, el número de creyentes crecerá y se multiplicará, y la religión del Islam se extenderá por todas partes hasta el fin del mundo, que es lo que significa el menguar de la luna.
La expresión: “Dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra”, significa que el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, dominará desde los confines del mar hasta los confines de la tierra, y todas las naciones se someterán a él. Esto ocurrió históricamente, como se menciona en las buenas nuevas anteriores, lo que significa que su Mensaje es universal y completo, y que la gente lo acepta fácilmente.
La expresión: “Ante él se postrarán los moradores del desierto, y sus enemigos lamerán el polvo. Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones. Todos los reyes se postrarán delante de él; todas las naciones le servirán”, significa que dominará varios reinos, y esto se cumplió efectivamente; Persia y el Imperio Romano (de Oriente) cayeron en la época del califa ‘Umar, que Dios esté complacido con él, en Irán, el Levante y Egipto. Tras ‘Umar, el Islam se extendió por África y entró en Europa por el oeste, y también se propagó hacia el este, llegando hasta China e Indonesia.
La expresión “Los reyes de Tarsis y de las costas”, Tarsis es una región del Levante (se dice que está en el Líbano), y los presentes son un preludio a cartas y mensajes. Las costas son, en general, todo aquello a lo que correctamente puede darse el nombre costa.
La expresión “Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones”, Sabá es una ciudad cuya ubicación solo Dios conoce. Y Seba es un reino del sur de la península arábiga que se encuentra en Yemen.
La expresión: “De engaño y de violencia redimirá sus almas, y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos. Vivirá, y se le dará del oro de Sabá”. Esto significa que da a los pobres y les concede con generosidad. El Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, solía gastar con abundancia, como quien no teme a la pobreza. Era generoso, y su generosidad era máxima durante el [mes de] Ramadán.
La expresión “Y se orará por él continuamente; todo el día se le bendecirá… Será su nombre para siempre, se perpetuará su nombre mientras dure el sol”. Esto significa que la gente elogia al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, lo alaba y le agradece su llamado al bien. Reconocen su virtud y el hecho de que todos los musulmanes lo honran con la frase “Dios le bendiga y le conceda paz”, que significa suplicar por su elevación en grado y la preservación de su religión.
La expresión: “Benditas serán en él todas las naciones; lo llamarán bienaventurado”. Esto significa que todos dicen de él: “Bendito sea”, y es una expresión de elogio hacia él, y así ha ocurrido en la realidad.
La expresión: “Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes; su fruto hará ruido como el Líbano, y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra”. Este versículo expresa el florecimiento y la bendición de la tierra durante la época de este profeta y el gran Mensaje que trajo, que llenará la tierra de justicia y misericordia. Las ciudades florecerán y crecerán como la hierba, pues con la seguridad se logra la prosperidad, mientras que con el miedo se produce inestabilidad y escasez de medios de vida.
La expresión: “Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes”. Esta es una expresión de la abundancia de granos y bienes que llenarán las tierras hasta lo alto de las montañas, y aquí la comparación se hace con el Líbano, conocido por el verdor de sus montañas.
La buena nueva concluye con una súplica para que toda la tierra se llene de la alabanza a Dios, el Altísimo, Quien es el Único digno de ello.
5
Deuteronomio 33:1-2
En Deuteronomio (33:1-2), se afirma que Moisés dijo: “Jehová vino de Sinaí, y de Seir les esclareció; resplandeció desde el monte de Parán, y vino de entre diez millares de santos, con la ley de fuego a su mano derecha”.
Esta buena nueva abarca las tres profecías: de Moisés, Jesús y Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con todos ellos.
La venida de Dios desde el Sinaí es una referencia al monte donde Dios habló con Moisés, la paz sea con él, y le confirió la profecía.
Su resplandor desde Seír se refiere al lugar de la misión del profeta Jesús, la paz sea con él, y su proclamación del Evangelio. Seír es el nombre de las montañas en Palestina.
También se conoce como Seír, la tierra del profeta Abraham. De esa región surgió el Mesías Jesús, procedente de la aldea de Nazaret, razón por la cual sus seguidores fueron llamados nazarenos (cristianos). Sin embargo, su nacimiento tuvo lugar en Belén.
En cuanto a su afirmación, “resplandeció desde el monte de Parán”, se refiere a las montañas de La Meca, que brillaron con la luz de la profecía de Muhammad (el Sello de los profetas y mensajeros) y la revelación del Sagrado Corán en ellas.
Según el Antiguo y el Nuevo Testamento, el monte de Parán son las montañas de La Meca. La palabra “Parán” es una palabra hebrea arabizada; y es uno de los nombres de La Meca, la tierra donde vivió Ismael, como se menciona en el Génesis (21:20-21): “y habitó en el desierto, y fue tirador de arco. Y habitó en el desierto de Parán”.
Se sabe que el Corán fue revelado por primera vez al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, en el monte Hirā, que es una de las montañas más famosas de La Meca. Dios le reveló las palabras: “Lee”.
Su afirmación: “Resplandeció desde el monte de Parán”, es un indicio del gran surgimiento del Islam y su guía para la humanidad, pues aquello que resplandece irradia luz, se propaga y atrae las miradas. Y es sabido que Dios hizo del Islam una religión para toda la humanidad, no para un grupo específico, por lo que resplandeció en el universo.
La expresión “y vino de entre diez millares de santos”, se refiere a la llegada de Muhammad desde Parán, acompañado de multitudes de santos, y se usa en la Biblia para referirse a un gran número de seguidores.
“Santos” se refiere a los piadosos, los puros, y son los compañeros de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. De ahí proviene la descripción de Gabriel como el Espíritu Santo.
Este texto contiene una clara buena nueva sobre los tres profetas: Moisés, Jesús y Muhammad, que la paz y las bendiciones sean con ellos.
En esta profecía hay una buena nueva sobre la aparición del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, junto con miles de sus nobles y puros compañeros que difundirán la luz de la ley islámica, como indica la frase: “con la ley de fuego a su mano derecha”.
En esta buena nueva, “Dios, Glorificado sea, comparó la profecía de Moisés con el amanecer, la de Jesús con su resplandor y luz, y la del Sello de los profetas con la salida del sol y la aparición de su luz en el horizonte. Y todo sucedió tal como Él informó. Pues Dios Todopoderoso hizo que la profecía de Moisés rasgara la noche de la incredulidad, e hizo resplandecer el alba con la luz de su profecía. La luz y el resplandor aumentaron con la profecía de Jesús, y se perfeccionaron, se revelaron y llenaron la tierra con la profecía de Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con ellos.
Cabe destacar que ningún profeta surgió de las montañas de Parán excepto Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
Es importante destacar que el Corán confirma esta buena nueva en las palabras de Dios, Exaltado sea (traducción del significado): «Juro por la higuera y el olivo, por el monte Sinaí, y por esta ciudad segura [La Meca]» (Corán 95: 1-3). Dios menciona estos lugares como los de donde surgieron estos tres profetas. Su dicho «juro por la higuera y el olivo» se refiere a su lugar de origen y a su tierra, que es la Tierra Santa donde apareció Jesús, la paz sea con él, Palestina.
Su dicho «por el monte Sinaí» se refiere a la montaña donde Dios habló con Moisés, la paz sea con él, y es el lugar donde comenzó su profecía.
Su dicho «y por esta ciudad segura» se refiere a La Meca, el punto de partida de la profecía de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
Nota: Esta buena nueva coincide con la mencionada en el libro de Habacuc, (3:3):
“Dios vendrá de Temán, y el Santo desde el monte de Parán. Selah
Su gloria cubrió los cielos, y la tierra se llenó de su alabanza”.
La expresión “Temán”, se refiere a Tayma, un distrito de Medina, la ciudad a la que emigró el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Se sabe que el Corán fue revelado en Medina, y antes de eso, en La Meca. Este es el significado de su expresión: “Dios vendrá de Temán”, significa vendrá Su revelación y Su palabra.
La expresión “y el Santo desde el Monte Parán”, se refiere a Muhammad, porque glorifica a Dios, es decir, lo alaba, lo recuerda con frecuencia y recita Sus versículos.
La expresión: “Y la tierra se llenó de su alabanza”, significa que no hay tierra más llena de alabanza que la tierra de Parán (La Meca), que la gente visita durante todo el año para realizar la peregrinación (el Hajj) y la Umrah, y los actos que los acompañan de glorificación, recuerdo de Dios, Exaltado sea, oración y sacrificios.
6
Salmos 45:1-17
En el libro de los Salmos (45:1-17), se narra que el profeta David pronunció esta profecía:
“1. Rebosa mi corazón palabra buena;
Dirijo al rey mi canto;
Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.
2. Eres el más hermoso de los hijos de los hombres;
La gracia se derramó en tus labios;
Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.
3. Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente,
Con tu gloria y con tu majestad.
4. En tu gloria sé prosperado;
Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia…
5. Tus saetas agudas,
Con que caerán pueblos debajo de ti,
Penetrarán en el corazón de los enemigos del rey.
6. Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre;
Cetro de justicia es el cetro de tu reino.
7. Has amado la justicia y aborrecido la maldad;
Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo,
Con óleo de alegría más que a tus compañeros.
…
14. Con vestidos bordados será llevada al rey;
Vírgenes irán en pos de ella,
Compañeras suyas serán traídas a ti.
15. Serán traídas con alegría y gozo;
Entrarán en el palacio del rey.
16. En lugar de tus padres serán tus hijos,
A quienes harás príncipes en toda la tierra.
17. Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones,
Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre”.
Estas cualidades se refieren al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, y esta es la prueba:
Primero: el texto contiene descripciones del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, concretamente, su incomparable belleza, que no se encuentra entre los seres humanos. Esto fue cuando dijo: “Eres el más hermoso de los hijos de los hombres”.
Esta belleza se menciona en los libros que registraron sus características y atributos.
Segundo: su expresión “La gracia se derramó en tus labios”, se refiere a la elocuencia y la naturaleza milagrosa del Corán.
Tercero: en el versículo (2), dijo: “Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre”, lo que significa que su Mensaje es eterno e inmutable, y en efecto lo es, preservado tal como es.
Y es el significado de su expresión en el versículo (6): “Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre”.
Luego dijo: “3. Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente. Con tu gloria y con tu majestad.
4. En tu gloria sé prosperado; cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, y tu diestra te enseñará cosas terribles.
5. Tus saetas agudas, con que caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del rey”.
Esta descripción mencionada en la buena nueva se aplica únicamente al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Pues nadie después de David empuñó una espada excepto Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Jesús, la paz sea con él, no empuñó una espada, ni derrotó a sus enemigos, ni les apuntó flechas al corazón para difundir el llamado a la verdad. Más bien, se esforzó por difundir el Mensaje solo con su palabra. Cuando intentaron matarlo, Dios lo elevó al cielo, honrado y ennoblecido. Además, no fue rey entre su pueblo.
La expresión: “Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente”, alude a su fuerza y dominio sobre sus enemigos.
La expresión: “En tu gloria sé prosperado”, indica el temor que inspiraba en el corazón de sus enemigos. Por lo tanto, se le llamaba “prosperado”, porque poseía poder y prestigio. Sus enemigos no tuvieron más remedio que aceptar el Islam, luchar o pagar la ŷizia (tributo) a cambio de permanecer bajo el dominio islámico, con sus vidas, bienes y honor protegidos.
Como ya se mencionó, “él fue enviado con una ley poderosa, y humilló a todos los reyes y las naciones de la tierra, perfeccionándola hasta que la tierra se llenó de sus seguidores. Su dominio es eterno hasta el fin de los tiempos, y nadie puede arrebatarlo.
Así como quitó el dominio de los judíos de la tierra, y el de los cristianos de las mejores y más céntricas regiones del país, de modo que su dominio quedó confinado a algunas de sus periferias, y quitó el dominio de los zoroástricos, idólatras y sabeos”.
Su declaración en el versículo 6, “Cetro de justicia es el cetro de tu reino”, significa que su reino (representado por el cetro) se fundamenta en la justicia y la rectitud, no en la opresión ni la tiranía. Esto es, en efecto, como consta en los libros de biografías e historias.
7. “Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros”.
Esta frase significa que el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, amaba el bien y odiaba el mal, como todos los profetas que le precedieron. Sin embargo, Dios lo favoreció por encima de ellos al hacer que su Mensaje fuera universal para toda la humanidad hasta el Día del Juicio, como se menciona en la expresión “por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros”.
9. Hijas de reyes están entre tus ilustres; está la reina a tu diestra con oro de Ofir.
Esta frase puede interpretarse como que el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, se casó con Safiyya la hija de Huyayy ibn Akhtab, un judío quien era el líder de su pueblo.
También le fue entregada como obsequio María la Copta, hija de Sham‘un; se la regaló al-Muqawqis, patriarca de la Iglesia de Alejandría, a quien Heraclio –emperador de Bizancio- había nombrado gobernador de Egipto.
Shahrabanu, hija de Yazdeger (rey de Persia), fue esposa de Al-Husayn, que Dios esté complacido con él, hijo de su hija Fátima, que Dios esté complacido con ella.
Asimismo, las naciones se sometían a él y abrazaban su religión con alegría y gozo, que es el significado de sus palabras: “Con vestidos bordados será llevada al rey; vírgenes irán en pos de ella, compañeras suyas serán traídas a ti, serán traídas con alegría y gozo”.
Después dijo: “Entrarán en el palacio del rey”. Es decir, la gente abraza su religión, y su pueblo recibe honores tras la humillación que sufrió antes de su llegada.
Luego dijo: “En lugar de tus padres serán tus hijos”. Dios reemplazará el dominio de sus padres, quienes fueron los señores de La Meca, con el dominio de sus hijos, quienes son sus seguidores y se convertirán en los gobernantes de la tierra, como se explicará más adelante.
Luego dijo: “A quienes harás príncipes en toda la tierra”, lo que significa que serán los señores del mundo. En efecto, así fue, pues los compañeros del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, gobernaron naciones, al igual que los califas que les sucedieron, hasta que el Estado islámico se extendió desde China en el este hasta Al-Ándalus en el oeste, y desde Turquía en el norte hasta la India en el sur. Solo quedó un pequeño reino, gobernado por los romanos, que forma parte de Europa.
La expresión: “Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones”, significa generación tras generación.
Después dijo: “Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre”. Así es; él es Ahmad [el más digno de alabanza], Muhammad [aquel que es alabado repetidamente] y Mahmud [alabado o digno de elogio], y se le ha decretado un recuerdo digno de alabanza a lo largo del tiempo. Los libros escritos sobre su vida son unánimes en sus alabanzas, además de lo que han escrito pensadores no musulmanes, orientalistas, filósofos e historiadores imparciales.
Además, los musulmanes lo recuerdan constantemente cuando recuerdan a Dios, en todo momento y lugar, en el aire, en el mar y en la tierra, porque continuamente dicen: “Atestiguo que no hay más dios que Dios [Al-lah], y atestiguo que Muhammad es el Mensajero de Dios”, en la llamada a la oración, en la oración misma y en otras situaciones.
7
Deuteronomio 32:19-21
En Deuteronomio (32:19-21), se narra del profeta Moisés, la paz sea con él, que el Señor dijo acerca de los judíos:
“19. Y lo vio Jehová, y se encendió en ira
Por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas.
20. Y dijo: Esconderé de ellos mi rostro,
Veré cuál será su fin;
Porque son una generación perversa,
Hijos infieles.
21. Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios;
Me provocaron a ira con sus ídolos;
Yo también los moveré a celos con un pueblo que no es pueblo,
Los provocaré a ira con una nación insensata”.
Este texto muestra que Dios estaba enojado con los hijos de Israel porque no Le obedecieron ni cumplieron su pacto con Él, lo que lo enfureció. Por eso, Dios amenazó con reemplazarlos con otra nación, un pueblo insensato que vivía en la oscuridad del extravío y la ignorancia, adorando ídolos y estatuas. Estos eran los árabes, como Dios, Glorificado y Exaltado sea, dijo al describirlos (traducción del significado): «… siendo que se encontraban extraviados» (Corán 2:198). Entonces Dios envió al Profeta Muhammad de entre los descendientes de Ismael, y estos árabes lo siguieron, adoraron solo a Dios, abandonaron la idolatría y se convirtieron en una gran nación. Así, se cumplió la transmisión de la profecía mencionada en el versículo. Luego, los árabes llevaron la luz que él trajo a los no árabes, porque el Mensaje del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, es universal para toda la humanidad.
En conclusión, la profecía se transmitió de los Hijos de Israel a los descendientes de Ismael, confirmando el otro versículo: “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él” (Mateo 21:43).
El Reino de Dios es la profecía que Dios le dio al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
Es sabido que la nación del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, es la única nación que reconoce la unicidad de Dios, lo adora, Le obedece y observa Sus ritos.
Con esta transición de la profecía, se cumplió la ira de Dios hacia los Hijos de Israel, tal como se informó en la profecía, porque no la merecían. Fueron los asesinos de los profetas, quienes distorsionaron la Torá y el Evangelio, y continúan distorsionándolos.
El problema de la distorsión y el ocultamiento entre los hijos de Israel
Los propios libros de judíos y cristianos reconocen haber sido distorsionados por los eruditos de los Hijos de Israel. ¿Cómo, entonces, pueden llamarse Libros Sagrados?
Las Sagradas Escrituras son los Libros divinamente revelados, preservados sin adiciones ni omisiones. Si han sido alterados u omitidos, se consideran hechos por el hombre y distorsionados, no sagrados.
El Antiguo Testamento contiene muchos versículos que reprenden a los hijos de Israel por distorsionar el Libro Sagrado que estaba en manos de Moisés, la paz sea con él.
Por ejemplo, en el libro de Jeremías (23:36), Jeremías se dirige a los hijos de Israel diciendo: “… pues pervertisteis las palabras del Dios viviente, de Jehová de los ejércitos, Dios nuestro”.
Y en él, el Señor dice (8:8-9): “¿Cómo decís: “Somos sabios, y la ley del SEÑOR está con nosotros?,” cuando he aquí, la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas. ‘Los sabios son avergonzados, están abatidos y atrapados; he aquí, ellos han desechado la palabra del SEÑOR, ¿y qué clase de sabiduría tienen?”.
La verdad sobre los Hijos de Israel en el Antiguo Testamento
Los hijos de Israel fueron condenados en el Antiguo Testamento. En el libro de Ezequiel, el Señor le dijo: “… yo te envío a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta este mismo día. Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón”.
También fueron descritos en el libro de Isaías en los peores y más degradantes términos. Los describió como rebeldes, una nación pecadora, un pueblo cargado de maldad, una generación de malignos e hijos depravados que se habían apartado de Dios.
En el libro de los Jubileos, perteneciente a los Manuscritos del Mar Muerto, se recoge que el Señor, dirigiéndose a Moisés acerca de los Hijos de Israel, dijo: “Olvidarán toda mi Ley, todos mis mandamientos y todos mis preceptos”.
En muchos pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento, los eruditos de Israel son descritos como ciegos, los que hacen iniquidad, descendencia de los malignos, serpientes, generación de víboras, asesinos de profetas y hombres de poca fe. Esto provocó distorsiones y alteraciones en la religión de los profetas Moisés y Jesús, cuyo alcance solo Dios conoce.
En resumen, este pueblo no fue receptivo al llamado divino, y el Dios Único y Todopoderoso los consideró indignos de llevar el peso del mensaje del Señor, pues estaban destruyendo las profecías mediante la distorsión de las Escrituras, el asesinato de profetas y la persecución de los reformadores. Por lo tanto, Dios decretó que la profecía pasaría de ellos a otra nación que adorara a Dios, siguiera Su ley y la honrara.
Resulta asombroso que los cristianos consideren a los judíos como el fundamento de su fe, puesto que los judíos los precedieron. Basaron su religión en el error de los judíos, ignorando o sin comprender la magnitud de su desviación, imitándolos sin discernimiento.
La realidad de los hijos de Israel en el Nuevo Testamento
Cristo describió a los Hijos de Israel como está registrado en Mateo (13:13-15) diciendo: “… porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis;
Y viendo veréis, y no percibiréis.
Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado,
Y con los oídos oyen pesadamente,
Y han cerrado sus ojos;
Para que no vean con los ojos,
Y oigan con los oídos,
Y con el corazón entiendan,
Y se conviertan…”.
Y cuando Cristo, la paz sea con él, llegó, proclamó en Jerusalén, como se registra en Mateo (23:13-38):
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.
¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor.
¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro?
También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor.
¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?
Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él;
y el que jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita;
y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.
¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia.
¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.
Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,
y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas.
Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.
¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres!
¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?
Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad;
para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.
De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.
¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!
He aquí vuestra casa os es dejada desierta”.
Y en Mateo (15:1-9):
“Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:
¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos?...
Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?
… Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición.
Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
Este pueblo de labios me honra;
Mas su corazón está lejos de mí.
Pues en vano me honran,
Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.
Cristo aludió a que los Hijos de Israel ocultaban la verdad que se les había confiado, diciendo, como se registra en Mateo (10:26), entre sus doce mandamientos a sus discípulos: “… nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse”.
En resumen, cuando los Hijos de Israel llegaron a este punto, distorsionando la palabra de Dios y matando a los profetas, Dios transfirió la profecía de ellos a los descendientes de Ismael, y de entre ellos escogió al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
La transferencia de la profecía de los Hijos de Israel a los Hijos de Ismael
Los profetas fueron enviados sucesivamente a los Hijos de Israel, por decenas y cientos. Esto era una clara indicación de su persistente desviación y su constante necesidad de guía y recordatorios. Lamentablemente, no respondieron al llamado de Dios ni defendieron Su Libro. Por lo tanto, Dios transfirió la profecía de los Hijos de Israel a los Hijos de Ismael. Se opusieron al decreto divino y no creyeron en el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, a pesar de estar completamente seguros de su profecía. Esto se debió a la envidia que sentían porque la profecía había pasado de ellos a otros. Dios se enojó con ellos y los maldijo, como Él dijo, Exaltado sea (traducción del significado): «Por ello, incurrieron una y otra vez en Su ira. Los que niegan la verdad tendrán un castigo degradante». (Corán 2:90). La voluntad de Dios siempre prevalece, pero la mayoría de las personas no lo saben.
8
Ezequiel 21:25-27
En el libro de Ezequiel (21:25-27), Dios dice: “Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad, así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto. A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré”.
Su expresión al comienzo del texto: “Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad” se refiere con “profano impío” al gobernante de Israel, es decir, a su líder que los incita a sus malas acciones, como matar a reformadores y profetas, y distorsionar la Torá.
Esta es una advertencia para él de que su maldad tendrá fin.
Luego vino la buena nueva en la que el profeta Ezequiel habló del profeta que vendría al mundo, a quien Dios concedería dominio y profecía al final de los tiempos. El Señor le dijo: “Depón la tiara”, refiriéndose a la remoción de la corona de profecía de sí mismo, es decir, de los Hijos de Israel, y a la transferencia de la profecía a los Hijos de Ismael. Luego dijo: “quita la corona”, refiriéndose a lo mismo: la remoción de la corona de profecía de sí mismo y de sus descendientes.
La expresión “esto no será más así”, significa que esto es lo que sucederá, y nada más.
La expresión “sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto”, es una declaración de Dios dirigida al líder de Israel quien colocaba a personas en posiciones que no les correspondían, exaltando al indigno y humillando al exaltado. Se sabe que el líder de Israel instaba a los Hijos de Israel a menospreciar a los reformadores y profetas, a atacarlos y, por el contrario, a ensalzar a quienes luchaban contra ellos.
La expresión “A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré”, es otra advertencia de Dios de que Él hará que su posición caiga, y caerá a causa de sus malas acciones.
Luego dijo: “y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré”. Esto significa que esta conducta errónea es inaceptable y no puede prolongarse hasta el Día de la Resurrección; llegará el momento en que la profecía sea transferida al nuevo Profeta, quien la asumirá y restablecerá el orden de las cosas.
Es importante destacar que Cristo advirtió a los Hijos de Israel que la profecía sería retirada de ellos, como dijo en Mateo (21:43): “… el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él”.
9
Isaías 5:26-30
En el libro de Isaías (5:26-30), aparece la declaración del Señor después de Su reprensión a los Hijos de Israel:
26. Alzará pendón a naciones lejanas, y silbará al que está en el extremo de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente.
27. No habrá entre ellos cansado, ni quien tropiece; ninguno se dormirá, ni le tomará sueño; a ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá la correa de sus sandalias.
28. Sus saetas estarán afiladas, y todos sus arcos entesados; los cascos de sus caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino.
29. Su rugido será como de león; rugirá a manera de leoncillo, crujirá los dientes, y arrebatará la presa; se la llevará con seguridad, y nadie se la quitará.
30. Y bramará sobre él en aquel día como bramido del mar; entonces mirará hacia la tierra, y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la luz.
Este texto incluye la descripción de una inminente invasión de los Hijos de Israel desde una tierra lejana, tras una reprensión y la indicación de que la profecía pasaría de ellos a otra nación.
El texto indica que los Hijos de Israel se enfrentarán a un ejército invencible que ataca con rapidez, y en cuyas filas no habrá nadie que tropiece ni que sea lento. Su fuerza de combate es poderosa, equipada con flechas y lanzas, y sus caballos son fuertes y bien entrenados. Este temible ejército ruge como leones en la selva. Una vez que derrotan a su enemigo, lo eliminan rápidamente.
Este versículo se considera una de las buenas nuevas y profecías que confirman la veracidad de la profecía de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, la claridad de su Mensaje y la capacidad del Islam para extenderse y triunfar por toda la tierra. Esto es precisamente lo que sucedió. Los musulmanes triunfaron sobre los Hijos de Israel en el Levante, Egipto y Asia Menor (Turquía). Los habitantes de estas regiones abrazaron el Islam en masa, atraídos por la belleza de la ley islámica y la bondad de los musulmanes hacia ellos. Gracias a Dios.
Es apropiado citar aquí las palabras del Señor que describen a los Hijos de Israel, las cuales preceden a esta buena nueva. Dijo, como en el versículo (24):
“24. Porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel.
25. Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió contra él su mano, y le hirió; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida”.
Fin de la cita.
Después de esto, el Señor pronunció las palabras mencionadas en la profecía anterior: “Alzará pendón a naciones lejanas…” etc.
Primero, el Señor reprendió a los Hijos de Israel, y luego decretó que la profecía pasaría a los Hijos de Ismael, y se reveló la profecía del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
10
Isaías 9:6-7
Esta es una buena nueva sobre el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, en el libro de Isaías (9:6-7):
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”.
Esta buena nueva afirma cinco cosas:
Primero: Afirma que el Sello de la profecía estaba sobre su hombro, y esto se cumplió, como se sabe por su biografía, Dios le bendiga y le conceda paz.
Segundo: Esta buena nueva indica que proclamaría la paz y la seguridad en las tierras, lo cual se cumplió en los países conquistados por el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, y posteriormente en otros territorios conquistados por los califas que le sucedieron.
Tercero: Esta buena nueva indica la expansión de su gobierno, lo cual se cumplió efectivamente, al extenderse el Islam hacia el este, oeste, sur y norte.
Cuarto: Esta buena nueva indica que difundió la paz, expresada en el saludo: ‘La paz y las bendiciones de Dios sean con ustedes’. Esto se ha cumplido, tanto para él como para su pueblo, hasta el día de hoy. El Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, dijo: “No entrarán en el Paraíso hasta que crean, y no creerán hasta que se amen unos a otros. ¿Acaso no les guiaré hacia algo que, si lo practican, les hará amarse unos a otros? Difundan la paz entre ustedes”.
Dios, Exaltado sea, dice en el Corán a Su Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, guiándolo a establecer tratados de paz entre él y sus adversarios (traducción del significado): «Si se inclinan por la paz, acéptala tú también y encomiéndate a Dios» (Corán 8:61).
Quinto: Esta buena nueva indica que el Mensaje del Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, es un Mensaje eterno hasta el Día del Juicio, y no temporal.
En cuanto a su dicho: “Y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte”, significa que nadie antes que él había sido llamado con ese nombre. Es un nombre maravilloso, y también deriva de la alabanza, lo cual concuerda con la derivación de algunos nombres y atributos de Dios, como: el Digno de Alabanza, el Alabado y Alabado sea Dios.
Algunos cristianos argumentan que su dicho “Padre Eterno” se aplica a Cristo, pero esto es incorrecto, porque los cristianos afirman que Cristo es el Hijo de Dios, no el Padre como se menciona en el texto.
La interpretación correcta es que se aplica a Dios, Glorificado y Exaltado sea, como se explicó anteriormente.
11
Sofonías 3:9
En el Libro de Sofonías (3:9), el profeta Sofonías dijo: “En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento”.
Su declaración al comienzo de la buena nueva “devolveré yo a los pueblos pureza de labios”, es una albricia de lo que sucederá en el futuro: la transformación de las personas, que pasarán de adorar a otros dioses a adorar únicamente a Dios, representada por los labios puros. Esto contiene una albricia del Corán, sobre el cual los pueblos se unirán y recitarán de común acuerdo, independientemente de sus diferentes idiomas.
Su afirmación de “puro” aclara la característica del Corán: su pureza de todo mal y su llamado al bien. También se señala lo que las enseñanzas coránicas establecen acerca de la importancia de hablar con buenas palabras que salgan de los labios del ser humano, y de que el discurso sea puro, libre de mentira y engaño. Dios, Exaltado sea, dice (traducción del significado): «… hablen a la gente de buenas maneras, cumplan la oración» (Corán 2:83), y dice (traducción del significado): «¡Oh, creyentes! Tengan temor de Dios y permanezcan junto a los que dicen siempre la verdad» (Corán 9:119). También Dios, Enaltecido sea, dice (traducción del significado): «¡Oh, creyentes! No se burlen unos de otros, porque pudiera ser que los que son blancos de las burlas sean mejores que los que se están burlando. Que las mujeres no se burlen de otras mujeres, porque es posible que las que son el blanco de las burlas sean mejores que las que se burlan. No difamen ni pongan apodos ofensivos. ¡Qué malo es comportarse como un corrupto luego de haber sido agraciado con la fe! Quienes no se arrepientan… esos son los injustos» (Corán 49:11)
Esta expresión contiene una buena nueva acerca del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, pues él es el Profeta a través del cual se cumplirá esta profecía. Ello se debe a que no existe en el mundo ningún libro en el mundo cuya lectura reúna a pueblos de distintas naciones, salvo el Corán, revelado por Dios, Glorificado y Exaltado sea, a su Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
La expresión “para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento”. Esta es una clara buena nueva acerca del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Describe la adoración unificada que realizan sus seguidores entre los musulmanes: la oración. Se colocan en filas, hombro con hombro, y suplican a Dios (todos ellos). Esto es algo desconocido entre los seguidores de los profetas y mensajeros que le precedieron.
El Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, instruyó que las filas debían estar rectas durante la oración, con los hombros alineados. Él dijo:
“Alineen sus filas, pues la correcta alineación de la fila forma parte de la perfección de la oración”.
Y dijo: “Manténganse erguidos y no discrepen, para que sus corazones no discrepen”.
También dijo: “Siervos de Dios, alineen correctamente sus filas, o de lo contrario Dios hará surgir discrepancias entre ustedes”.
Es decir, si no enderezan sus filas, el castigo será la discordia entre sus puntos de vista, lo cual llevará a la discordia en sus corazones.
El Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, enfatiza la importancia de permanecer juntos en filas para evitar la interferencia de Satanás, y advierte contra la discordia, que puede llevar a la dispersión de los corazones. Esto concuerda exactamente con lo mencionado anteriormente en la buena nueva de Sofonías (3:9).
12
Isaías 42:1-2
En el libro de Isaías (42:1-4), el Señor dice:
“1. He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.
2. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
3. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.
4. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley”.
Este versículo se refiere a una figura profética escogida y favorecida por Dios Todopoderoso. Si lo aplicamos al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, encontramos lo siguiente:
Su declaración al comienzo de la buena nueva, “mi siervo”. Es oportuno mencionar aquí que Dios no describió a ningún profeta como siervo Suyo, excepto al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
Además, Dios describe al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, como Su siervo en muchos versículos del Sagrado Corán, tales como (traducción del significado): «Si dudan de lo que le he revelado a Mi siervo, produzcan un capítulo similar a los del Corán, y recurran para ello a quienes toman por socorredores en lugar de Dios, si es verdad lo que afirman» (Corán: 2:23)
También en Su dicho (traducción del significado): «Glorificado sea Quien transportó a Su siervo durante la noche, desde la mezquita sagrada a la mezquita lejana cuyos alrededores bendije, para mostrarle algunos de Mis signos. Él todo lo oye, todo lo ve» (Corán17:1)
El Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, también se describió a sí mismo como siervo de Dios, diciendo: “No soy más que un siervo, así que digan: el siervo de Dios y Su Mensajero”.
En cuanto a su declaración: “He aquí mi siervo, yo le sostendré”, el significado de “sostendré” es que lo asisto y lo ayudo. Esto ocurrió, pues la historia confirma que Dios lo apoyó durante su vida en la transmisión del Mensaje del Islam y también le concedió la victoria sobre sus enemigos. Así, su religión se extendió de este a oeste en un tiempo extraordinariamente corto, por medio de él y de los califas que le sucedieron.
En cuanto a su declaración, “mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento”, esto indica que Dios eligió a Muhammad de entre los descendientes de Ismael, hijo de Abraham, la paz sea con ambos. El Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, dijo acerca de sí mismo: “Dios escogió a Kinānah de entre los descendientes de Ismael, y escogió a los Quraysh de entre Kinānah, escogió a los Banu Hāshim de entre los Quraysh, y me escogió a mí de entre los Banu Hāshim”.
En cuanto a su afirmación: “en quien mi alma tiene contentamiento”, significa que lo amo profundamente. Y es sabido que Dios ama a todos Sus profetas, pero ama a los mensajeros de gran firmeza más que a los demás. Estos son Noé, Abraham, Moisés, Jesús y Muhammad. Además, Dios ama a Abraham y a Muhammad más que a los demás, y ama a Muhammad más que a Abraham. Él es el último profeta que Dios envió a toda la humanidad, y con quien selló Sus Mensajes. La paz y las bendiciones sean con todos ellos.
La expresión “he puesto sobre él mi Espíritu” se refiere al descenso del Espíritu Santo que es Gabriel, el más grande de los ángeles, sobre el Profeta Muhammad para transmitirle la revelación que es el Sagrado Corán. Dios, Glorificado y Exaltado sea, dice (traducción del significado): «Descendió con él el Espíritu Leal [el ángel Gabriel], y lo grabó en tu corazón [¡Oh, Muhammad!] para que seas uno de los que advierten [a su pueblo]. Es una revelación en lengua árabe pura» (Corán 26:193-195).
Dios, Exaltado sea, dice (traducción del significado): «Diles: “Es el Espíritu Santo [el ángel Gabriel] quien lo ha descendido [proveniente] de tu Señor con la Verdad, para afirmar a los creyentes en su fe» (Corán 16:102).
Esta frase “he puesto sobre él mi Espíritu” también significa Su apoyo con fuerza y poder para cumplir Su voluntad de difundir Su religión. Esto, en efecto, ha sucedido, especialmente en la actualidad, ya que el Islam se está extendiendo rápidamente por los cinco continentes después de la masificación de los medios de comunicación.
En cuanto a su dicho: “él traerá justicia a las naciones”, esta frase indica que este noble Profeta difundirá la verdad y la justicia a todas las naciones, es decir, a toda la humanidad. Su Mensaje no es específico de ningún pueblo en particular. Esto se aplica únicamente al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, pues es el único profeta que Dios envió a toda la humanidad: árabes y no árabes, blancos y negros, los Hijos de Israel y otros, como dijo Dios Todopoderoso (traducción del significado): «No te envié [¡Oh, Muhammad!] sino como anunciador de buenas nuevas y amonestador para todos los seres humanos. Pero la mayoría de la gente lo ignora» (Corán 34:28).
Esto contrasta con Jesús, Moisés, Zacarías, Juan, Jacob e Isaac, a quienes Dios envió específicamente a los Hijos de Israel, no a todas las naciones de la Tierra. En el evangelio de Mateo (15:24), Jesús dijo: “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.
Y en su declaración “él traerá justicia a las naciones”, hay una indicación de que la ley revelada (sharía) de este profeta es verdadera, y esa es, en efecto, la realidad. La ley traída por el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, posee sesenta características distintivas que la diferencian de las leyes traídas por profetas anteriores. Por ello, pensadores occidentales imparciales describieron al Profeta Muhammad como justo y equitativo.
En cuanto a su declaración: “No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles”, estas son las características del Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz. A ‘Aisha, la esposa del Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, se le preguntó acerca del carácter del Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, y ella respondió: “No era obsceno ni grosero, no alzaba la voz en los mercados y no respondía al mal con otro mal; más bien, perdonaba y disculpaba”.
En cuanto a la expresión “por medio de la verdad traerá justicia”, el versículo habla del surgimiento y triunfo de la verdad, que es el Islam, y de que Dios establecerá Su ley en toda la Tierra, trayendo así la seguridad, la cual ya se ha producido, y nosotros vemos que la tasa de criminalidad en los países musulmanes es menor que en todos los demás países.
Su declaración al describir al Profeta anunciado: “No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia”. Esta declaración indica la firmeza del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, en la defensa de la verdad y su fortaleza para hacerlo. Esto se cumplió, pues no murió hasta que el Islam se extendió por toda la Península Arábiga. Luego, los califas que le sucedieron lo difundieron por todo el mundo en un tiempo récord. Además, no vaciló en su llamado a su religión y libró numerosas guerras, manteniéndose firme a pesar de los desafíos y dificultades que enfrentó durante su profecía.
La expresión “y las costas esperarán su ley”. En este contexto, el término “costas” comprende las penínsulas arábiga e ibérica, la región de Mesopotamia, situada entre los ríos Éufrates y Tigris, la isla de Chipre y otras islas.
Para más información, vemos, según las estadísticas de la UNESCO (con sede en Estados Unidos), que el Islam es la religión más extendida, especialmente tras la proliferación de canales satelitales y redes sociales, hasta el punto de que el Islam ha entrado en prisiones, iglesias, templos y lugares donde está prohibido difundir el Islam, y en todos los sitios a los que pueden llegar estos medios.
La confirmación de que el profeta al que se refiere el versículo es el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, aparece en el versículo que se encuentra dos versos después del versículo anterior, donde se dice:
“5. Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan”.
Dios, Glorificado y Exaltado sea, es el Creador de los cielos y Quien extendió la Tierra. En ella hizo surgir la vegetación y los demás seres que brotan de ella, y es Quien concede la vida y el espíritu a todos los habitantes de la Tierra. El propósito de esto es resaltar Su poder para cumplir Sus promesas, especialmente el envío de Su siervo, el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, para revelar la verdad, como lo indican Sus palabras al comienzo del versículo: “Así dice Jehová Dios”. Esta introducción sugiere autoridad divina directa.
Nota: la confirmación de que el Profeta al que se refiere el versículo es, en efecto, el Profeta Muhammad se enfatiza aún más en el siguiente versículo, donde dice:
“6. Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,
7. para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas”.
En cuanto a la expresión “Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano”, esto indica que Dios llamó a Su Profeta Muhammad a realizar obras de rectitud. La rectitud es la bondad, y no hay bien al que Él no lo haya guiado, ni mal alguno del que no lo haya prohibido. Entonces se puso de pie y llamó a la gente a la rectitud que Dios Todopoderoso le había enseñado.
Luego dijo, “y te sostendré por la mano; te guardaré”. Esto fue lo que realmente sucedió. Dios lo sostuvo de la mano, es decir, lo apoyó, lo ayudó y lo fortaleció. Luego lo guardó de las intrigas de sus enemigos y lo resguardó de ellos durante toda su vida. Dios no se llevó su alma hasta que transmitió el Mensaje. Dios, Exaltado sea, dijo al respecto (traducción del significado): «¡Oh, Mensajero! Comunica [completamente] lo que te ha sido revelado por tu Señor. Si no lo haces, no habrás hecho llegar Su Mensaje. Dios te protegerá de la gente [que intenta impedir que cumplas con tu misión]» (Corán 5:67)
En cuanto a Su dicho, “y te pondré por pacto al pueblo”, esto significa que Dios encomendó al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, la tarea de sacar a la humanidad (el pueblo) de la oscuridad a la luz. Este sería su papel y deber.
Además, su descripción del Mensaje como un pacto indica que el pacto que Dios le encomendó constituye una promesa y una obligación cuyo cumplimiento le corresponde. Porque Dios es Misericordioso con Sus siervos; no dejó a la gente en el extravío, sino que les envió un Mensajero para sacarlos de las tinieblas a la luz. Quien le obedece entrará en el Paraíso, y quien le desobedece entrará en el Infierno.
La expresión “luz de las naciones”, también se aplica al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, pues él sacó a la gente de la adoración de ídolos y la llevó a la adoración de Dios, Glorificado y Exaltado sea. Esta es la luz después de la cual no hay otra luz. Dios Todopoderoso dice (traducción del significado): «Él es Quien desciende a Su siervo signos evidentes para extraerlos de las tinieblas a la luz. Dios es con ustedes Compasivo, Misericordioso» (Corán 57:9).
Dios, Exaltado sea, también dice (traducción del significado): «¡Oh, Profeta! Te he enviado como testigo, albriciador, amonestador, para que invites [a creer en] Dios con Su anuencia; eres una antorcha luminosa» (33:45-46).
Así, todas estas buenas nuevas y descripciones, consideradas en conjunto, no se aplican sino a un solo profeta: el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Él es quien completa la misión de los profetas que le precedieron, como Jesús, Moisés, Abraham y otros; la paz y las bendiciones sean con todos ellos.
En cuanto a su afirmación “para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas”, esto significa que Dios liberará a los prisioneros y a quienes están privados de la luz y la guía a través de este Profeta. Él es quien los guiará por el camino de la verdad, y a través de él, muchas personas que viven en la oscuridad del politeísmo y la idolatría serán conducidas a la luz de la adoración a Dios Único, al seguir la ley islámica que él trae. Esto, efectivamente, ha sucedido desde su misión hasta el día de hoy. Cada día, más personas se convierten a la religión de Muhammad (el Islam).
La expresión “presos” se refiere a las personas que viven en estado de cautiverio, alejadas de la verdad, como consecuencia de seguir la ignorancia, el politeísmo y la desviación del camino correcto, e imitando ciegamente la sociedad en la que viven, sin tener la oportunidad de leer sobre la religión del Islam ni de leer el Corán.
La expresión “a los que moran en tinieblas”, se refiere a la oscuridad de la ignorancia y la distancia de la luz de la verdad.
Nota:
A continuación de este versículo, viene su declaración:
“8. Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas”.
Su declaración, “ni mi alabanza a esculturas”, es un rechazo categórico a la idolatría y al culto de ídolos y estatuas talladas por humanos y luego veneradas. Esto concuerda con el Mensaje traído por el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Él solía prohibir a su pueblo, de la tribu de Quraysh y otros, la idolatría, y cuando conquistó La Meca, destruyó 360 ídolos que rodeaban la Kaaba.
Por lo tanto, el versículo se aplica al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, ya que su llamado [al Islam] se centraba en la destrucción de ídolos y en invitar a la gente a adorar solo a Dios.
Luego dijo, refiriéndose a la peregrinación (el Hajj), que es el quinto pilar del Islam:
“10. Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis al mar, y cuanto hay en él, las costas y los moradores de ellas”.
Este cántico se refiere a la súplica: “Aquí estoy, oh Dios, aquí estoy. Aquí estoy, no tienes asociados, aquí estoy. En verdad, la alabanza, la gracia y el dominio Te pertenecen; no tienes asociados”, que los peregrinos recitan durante el Hajj, al venir desde los confines de la Tierra para rendir culto por tierra y por mar.
Luego concluyó la buena nueva mencionando a los habitantes de La Meca, y también la alegría de los habitantes de Sela –una montaña de Medina que aún se conoce hoy- y que todos cantarían con gozo ante la llegada del Profeta:
11. Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la cumbre de los montes den voces de júbilo.
12. Den gloria a Jehová, y anuncien sus loores en las costas.
Esta buena nueva habla de la alegría de los habitantes de La Meca y Medina ante la llegada del Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, su glorificación y adoración a Dios, y su frecuente recitación del Corán, que constituye, en realidad, un conjunto de cánticos de alabanza. Todo ello forma parte de la exaltación y glorificación de Dios, como se menciona en la buena nueva. Esto, en efecto, se cumplió, como relatan los relatos históricos, y continúa hasta el día de hoy.
En cuanto a la palabra “costas”, ya se ha hablado de ella.
Estas son varias buenas nuevas de la profecía de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
13
Isaías 49:8-9
En el libro de Isaías (49:8-9), el profeta Isaías dijo:
“Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades; para que digas a los presos: Salid”.
Esta es una promesa divina de responder a la súplica de Su profeta, y de que Dios lo ayudaría en su Mensaje hasta que se extendiera por toda la Tierra, y esto se ha cumplido.
Él lo preservará a él y a su pueblo para que habiten esta Tierra y la posean.
La expresión “el pueblo” se refiere a todos los pueblos, pues su Mensaje no se dirige a ninguna nación en particular.
También contiene un anuncio de que este profeta perdonaría a los cautivos, y así sucedió cuando, tras la conquista de La Meca, les preguntó a los habitantes:
“¿Qué creen que haré con ustedes?”
Ellos respondieron: “Un noble hermano y un noble sobrino”.
Entonces les dijo: “Vayan, son libres”.
14
Zacarías 13:1-2
En el libro de Zacarías (13:1), en la sección dedicada a la purificación del pecado, aparece la siguiente declaración del profeta Zacarías, la paz sea con él:
“1. En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia.
2. Y en aquel día, dice Jehová de los ejércitos, quitaré de la tierra los nombres de las imágenes, y nunca más serán recordados; y también haré cortar de la tierra a los profetas y al espíritu de inmundicia”.
Los versículos hablan de una purificación completa de la nación mediante la eliminación de los ídolos que se adoraban durante la era preislámica de la ignorancia. Esto se logró, en efecto, con el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, cuando conquistó La Meca y la liberó del dominio de los politeístas que adoraban ídolos, estatuas y piedras. Al entrar en la ciudad, encontró que alrededor de la Kaaba había numerosos ídolos, cuyo número ascendía a trescientos sesenta. Entonces comenzó a derribarlos con una vara que llevaba en la mano mientras recitaba las palabras de Dios Todopoderoso (traducción del significado): «Ha triunfado la Verdad y se ha disipado la falsedad; la falsedad siempre se desvanece» (Corán 17:81) y las palabras de Dios, Exaltado sea (traducción del significado): «Se ha presentado la verdad, y la falsedad no puede comenzar nada nuevo ni repetirlo» (Corán 34:49).
Así, aquellos ídolos cayeron, se hicieron añicos y desaparecieron, junto con sus nombres, y fueron olvidados.
Con esto, la bandera del politeísmo se quebró y debilitó, mientras que la bandera del monoteísmo y la adoración de Dios Único se alzó con orgullo.
El significado de la expresión “y también haré cortar de la tierra a los profetas” es que las leyes de los profetas fueron abrogadas por la ley de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, que las reemplazó, pues Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, es el último profeta, quien confirma a los profetas que le precedieron y trajo la última de las leyes divinas. El Corán es el último de los libros divinos, y lo que le precedió se tergiversó o se perdió.
En cuanto a la afirmación “haré cortar… al espíritu de inmundicia”, se refiere a la impureza del politeísmo, que ha sido eliminada, como se mencionó anteriormente. Esto concuerda con lo que se afirma en el Corán respecto a la impureza del politeísmo.
15
Salmos 118:21-26
En los Salmos (118:21-26), se citan las palabras del profeta David, la paz sea con él:
21. Te alabaré porque me has oído,
Y me fuiste por salvación.
22. La piedra que desecharon los edificadores
Ha venido a ser cabeza del ángulo.
23. De parte de Jehová es esto,
Y es cosa maravillosa a nuestros ojos.
24. Este es el día que hizo Jehová;
Nos gozaremos y alegraremos en él.
25. Oh Jehová, sálvanos ahora, te ruego;
Te ruego, oh Jehová, que nos hagas prosperar ahora.
26. Bendito el que viene en el nombre de Jehová;
Desde la casa de Jehová os bendecimos.
Esta es una buena nueva sobre la venida del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Él es el último de los profetas, comparable a la última piedra del edificio, tal como se describe como la piedra angular. Con su venida, la gente será salvada de la adoración de ídolos y piedras, y se regocijará en la adoración solo de Dios. Se maravillarán ante la desaparición del paganismo. Esta alegría, asombro y deleite por el cambio se produjeron, como consta en los libros de historia, cuando el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, fue enviado y triunfó sobre sus oponentes politeístas.
La piedra que los constructores rechazaron es Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Se negaron a colocarla durante la época de los profetas Moisés y Jesús, la paz sea con ellos, porque la profecía no se completó con ellos. Cuando llegó Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, la construcción se completó con la colocación de esta piedra.
Esta buena nueva se cumplió y alude a la respuesta de Dios a la súplica del profeta David.
Curiosamente, esta buena nueva de alegría y asombro se refleja en el Nuevo Testamento. En el evangelio de Mateo (21:42-43) fue mencionado que “Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Por tanto, os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él”.
En efecto, el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, mencionó algo que coincide perfectamente con esta buena nueva, diciendo: “Mi ejemplo y el de los profetas anteriores a mí es como el de un hombre que edificó una casa, la construyó de manera perfecta y hermosa, excepto por el espacio de un ladrillo en una esquina. Las personas la contemplaban y se maravillaban de ella, diciendo: ‘¿Por qué no se ha colocado este ladrillo?’ El Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, dijo: “Yo soy ese ladrillo y soy el sello de los profetas””.
¡Glorificado sea Aquel que hizo que las palabras de estos dos grandes profetas, Jesús y Muhammad, la paz y las bendiciones sean con ambos, emanaran de un mismo nicho de luz y de una misma fuente!
En la descripción que David y Jesús hicieron del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, como una piedra, es un indicio de fortaleza y resistencia, y así es. La nación musulmana no se debilitará, sin importar las guerras y calamidades que la azoten, y su religión permanecerá inmutable, sin importar las dificultades. De hecho, en el siglo XX d.C., el Islam fue la religión más extendida gracias a la masificación de medios electrónicos que acercaron lugares distantes y facilitaron la difusión del Mensaje islámico a todas las personas en todo el mundo.
En cuanto a la expresión “El reino de Dios será quitado de vosotros y será dado a gente que produzca los frutos de él”, esto indica la transferencia de la profecía de los descendientes de Isaac a los descendientes de Ismael, la paz sea con él. Muhammad pertenece al linaje de Ismael, la paz sea con él, y la nación a la que se hace referencia es la nación de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
16
Isaías 21:13-17
En el libro de Isaías (21:13-17), el profeta Isaías dijo:
“13. Profecía sobre Arabia. En el bosque pasaréis la noche en Arabia, oh caminantes de Dedán.
14. Salid a encontrar al sediento; llevadle agua, moradores de tierra de Tema, socorred con pan al que huye.
15. Porque ante la espada huye, ante la espada desnuda, ante el arco entesado, ante el peso de la batalla.
16. Porque así me ha dicho Jehová: De aquí a un año, semejante a años de jornalero, toda la gloria de Cedar será deshecha;
17. y los sobrevivientes del número de los valientes flecheros, hijos de Cedar, serán reducidos; porque Jehová Dios de Israel lo ha dicho”.
Esta profecía habla de una persona que surgirá en una ciudad árabe llamada “Dedán” y emigrará a otra ciudad llamada “Tema”. Entonces el Señor ordenará a la gente de Tema que le proporcionen agua, pan y refugio. Este es el significado de sus palabras: “Salid a encontrar al sediento; llevadle agua… socorred con pan al que huye”.
La ubicación geográfica de Dedán corresponde aproximadamente a la de La Meca, lugar de nacimiento del Profeta Muhammad. En cuanto a Tema, su ubicación corresponde a la de Medina, la ciudad a la que huyó el Profeta Muhammad. De hecho, hasta el día de hoy, Tema se considera parte de Medina.
Entonces, ¿a quién más sino al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, se refiere la orden dirigida a los habitantes de Tema (Medina) para que le prestaran ayuda, después de que salió emigrando desde Dedán?
No hay nadie más que el Profeta Muhammad; él es el único profeta a quien se aplica esto.
Sorprendentemente, otra profecía sigue a esta, afirmando que la gloria de Cedar perecerá después de esta migración.
Según la Gente del Libro, Cedar era descendiente de Ismael, como se menciona en Génesis (25:13), y los descendientes de Ismael se establecieron en La Meca; ellos eran la tribu de Quraysh. Y no había transcurrido aún un año desde la emigración del Profeta Muhammad de La Meca a Medina cuando tuvo lugar la gran Batalla de Badr entre el ejército musulmán y el ejército de los politeístas idólatras. Los musulmanes resultaron victoriosos y la tribu de Quraysh (Cedar) sufrió un duro revés y perdió su antiguo poder y prestigio.
En consecuencia, puede afirmarse que la gloria de Cedar efectivamente se derrumbó un año después de la emigración del Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz.
En cuanto a su afirmación “y los sobrevivientes del número de los valientes flecheros, hijos de Cedar, serán reducidos; porque Jehová Dios de Israel lo ha dicho”, significa que el poder de los Quraysh disminuiría y desaparecería. Esto ocurrió, como se mencionó anteriormente. Los flecheros a los que se refiere son las personas que antiguamente utilizaban arcos para disparar flechas, ya que la religión se extendió después de la Batalla de Badr y los enemigos se convirtieron en amigos y seguidores de Muhammad.
Además, el Señor habló a través del Corán y se lo reveló a su Profeta Muhammad tanto antes como después de la migración. Se extendió entre la gente, y se guiaron por él, por lo que la incredulidad se debilitó y el Islam se fortaleció.
17
Isaías 29:11
En el libro de Isaías (29:11), el profeta Isaías dijo:
“Y os será toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; él dirá: No puedo, porque está sellado”.
El libro sellado en esta buena nueva es el Corán, porque es el que el ángel Gabriel le entregó al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, al comienzo de su misión, diciéndole: “¡Lee!”. Él respondió: “No sé leer”.
Esta buena nueva anuncia esta noticia, porque Dios dijo acerca del Corán (traducción del significado): «que ya estaba mencionada en las primeras Escrituras» (Corán 26:196), refiriéndose a los libros de los antiguos, es decir, los judíos y los cristianos.
Hay otra buena nueva en el libro del Apocalipsis que lo confirma:
“Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos” (Apocalipsis 5:1).
Los siete sellos son el capítulo inicial del Corán, la Sura Al-Fatiha, que consta de siete versículos. Estos son los siete sellos.
Luego hay otra buena nueva que indica que este libro es para toda la humanidad, y esto se aplica solo al Corán. La buena nueva es:
“Vi otro ángel, que volaba en medio cielo y que llevaba un mensaje eterno para anunciarlo a los que viven en la tierra, a todas las naciones, razas, lenguas y pueblos” (Apocalipsis 14:6).
La buena nueva contenida en esta visión es la buena nueva eterna para toda la humanidad: el Corán, pues se desconoce que exista otro mensaje para toda la gente, excepto el Corán. Sus siete sellos son el capítulo inicial del Corán, la Sura Al-Fatiha, que consta de siete versículos, y estos son los siete sellos.
18
Isaías 29:12
El Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, pronunció la revelación de memoria, recitándola directamente de sus labios sin leer, pues era analfabeto.
El libro de Isaías contiene una profecía sobre Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, que afirma que una de sus características era su incapacidad para leer y escribir. El texto de la buena nueva dice:
12. Y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto; él dirá: No sé leer” (Isaías 29:12).
Esta afirmación es similar a lo que el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, le dijo al ángel Gabriel cuando este descendió sobre él en la cueva de Hira y le dijo: “Lee”, a lo que él respondió: “No sé leer”.
Para mayor beneficio, Dios, Exaltado sea, le dijo a Su Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, en el Corán (traducción del significado): «Tú no sabías leer ningún tipo de escritura cuando te fue revelado [el Corán], ni tampoco escribir con tu diestra, porque de haber sido así, los que siguen la falsedad habrían tenido dudas. [El Corán] Es un conjunto de mensajes claros [grabados] en los corazones de quienes han sido agraciados con el conocimiento, y solo los injustos pueden negar Mis signos».
El significado de este noble versículo es: ¡Oh Mensajero!, antes de que te fuera revelado el Corán, no leías ningún libro ni escribías con tu mano derecha. Te hice iletrado, sin saber leer ni escribir. La sabiduría de esto radica en que, si hubieras sabido leer y escribir, la gente habría dicho: “Tú eres el autor de este Libro (es decir, el Corán)”, o “Leíste escrituras anteriores, las copiaste y creaste este Corán”. Pero como te hice iletrado, sin saber leer ni escribir, y luego la gente escuchó este Corán de ti, sabiendo que ningún ser humano podría producir algo semejante, ni siquiera un solo versículo, y que es diferente al lenguaje humano, esta duda se disipó. Supieron que no había otra alternativa que reconocer que era una revelación de Dios. Así pues, hubo quienes creyeron en tu profecía, mientras que otros la rechazaron por arrogancia.
19
Génesis 22:15-18
En Génesis (22:15-18), Dios dijo:
“15. Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo,
16. y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo;
17. de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.
18. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz”.
Esta es una clara buena nueva acerca del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, pues es el único Profeta de la descendencia de Abraham a quien Dios envió a todas las naciones de la Tierra. En cuanto a los profetas que le precedieron, Dios los envió específicamente a sus propios pueblos, no a todas las naciones de la Tierra. Jesús, Moisés, Zacarías, Juan, Jacob e Isaac fueron enviados por Dios específicamente a los Hijos de Israel, y no a todas las naciones de la Tierra. En el evangelio de Mateo (15:24), Jesús dijo: “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”.
La declaración del Señor a Abraham, “y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos”, significa que tus descendientes, oh Abraham, heredarán y poseerán las posesiones de sus enemigos que lucharon contra ellos. La puerta aquí es una metáfora de la entrada a la casa, que representa las tierras de los incrédulos. Estas tierras serán transferidas a los musulmanes, y esto solo se cumplió a Muhammad. Muhammad triunfó sobre sus enemigos, y las tierras entraron en su reino, tanto en vida como después de su muerte, como sucedió con los reinos persa y romano. Pues, es bien sabido que la nación de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, heredó los reinos de Nabucodonosor (Babilonia), los persas, los griegos y los romanos. En efecto, fueron ellos quienes conquistaron Constantinopla (Estambul), la capital del Imperio Romano (de Oriente).
Esto se hizo preservando la dignidad de quienes entraban en su reino, incluso si no se convertían al Islam. Esto se debe a que el Islam prohíbe oprimir a los conquistados por los musulmanes y ordena brindarles protección y garantizarles sus derechos religiosos y mundanos. Este tema requiere un análisis aparte; para una explicación más detallada, consulte el libro Huqūqu ghairil muslimin fi bilādil Islam (Los derechos de los no musulmanes en tierras musulmanas) del Dr. Saleh bin Hussein Al-Ayed, disponible en línea.
Su declaración anterior “y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar”, contiene un recordatorio del creciente número de musulmanes a lo largo de la historia. Y esta es la realidad.
Las estadísticas también indican que la mayoría de las personas que se convierten de una religión a otra en la actualidad se convierten al Islam, especialmente tras la difusión de los medios de comunicación islámicos, que han contribuido a dar a conocer el Islam en idiomas internacionales, a diferencia del pasado, cuando los medios estaban controlados por manos no islámicas.
Esta buena nueva concuerda con otra buena nueva del Génesis (17:20), donde Dios le dijo a Abraham acerca de Ismael: “he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; … y haré de él una gran nación”.
Y en (21:18), el ángel le dijo a Agar: “Levántate, alza al muchacho [refiriéndose a Ismael], y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación”.
Esto solo puede cumplirse mediante la profecía de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, ya que es el único descendiente de Ismael que se convirtió en profeta, y una gran y poderosa nación le siguió.
20
Isaías 40:3-5
En el libro de Isaías (40:3-5), el profeta Isaías dijo:
“Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado”.
Esta es una de las buenas nuevas que habla de la misión del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, y su llamado a la humanidad al monoteísmo y la fe en Dios. La buena nueva menciona la voz que clama, que es la revelación del Corán, la cual traerá un nuevo camino, el Islam, cuyo camino será claro y fácil en el desierto, es decir, en las regiones áridas y desérticas.
En el versículo, el politeísmo se compara con el desierto, la montaña y y el collado, que se encuentra en la zona al pie de la montaña, debido a la dificultad de atravesarlos. También se compara con el camino tortuoso y los lugares escarpados, que son senderos estrechos en las montañas, y con los lugares bajos del cual resulta difícil para las personas elevarse. Esto se debe a que el politeísmo es difícil e inaceptable desde el punto de vista racional; sus seguidores desafían su propia razón y viven en la confusión porque se dirigen a algo distinto de Dios. Esto contradice la naturaleza intrínseca sobre la cual Dios creó a la humanidad.
Con la misión del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, se produjo un cambio radical en la realidad. Todo lo que antes era difícil se volvió fácil porque la voz de la guía se extendió entre la gente. Esto se expresa como la boca del Señor, es decir, la Palabra del Señor que Él pronunció: el Corán. Así, el camino se volvió claro y fácil, y la gente se convirtió al Islam. Aquí, la gloria de Dios, su verdadera religión, fue exaltada, y toda la gente la vio como se menciona en la buena nueva y como sucede ahora. Por lo que la buena nueva se cumplió, Alabado sea Dios.
Cabe señalar que esta buena nueva no se aplica a nadie más que a Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, porque las religiones que le precedieron han cambiado, sus escrituras han sido tergiversadas y sus profetas y reformadores fueron asesinados por los propios Hijos de Israel. La reprimenda por estas acciones se menciona en la Torá. Por lo tanto, es incorrecto afirmar que la gloria de Dios fue exaltada en esas religiones. En este caso, esta buena nueva se aplica únicamente a Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, porque su religión se ha preservado, el Corán se ha preservado, sus hadices se han preservado y su biografía se ha preservado, y Alabado sea Dios, Señor del universo.
Nota:
Esta buena nueva es similar a la mencionada en el libro de los Salmos, capítulo 149, que menciona a Sión, que es La Meca.
También menciona himnos cantados antes de dormir, que son las súplicas, alabanzas y versículos recitados antes de dormir.
Y habla de la victoria sobre las naciones, que es lo que sucedió con el Profeta Muhammad y sus sucesores, los califas después de él, quienes lucharon contra los romanos, los persas y otros, difundiendo el Islam, combatiendo la tiranía y estableciendo la justicia por la fuerza.
21
Jeremías 31:33-34
En el libro de Jeremías (31:33-34), el profeta Jeremías dijo:
“33. … dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
34. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”.
Estos versículos hablan de que Dios deposita Su ley en los corazones de una nación específica. Esto se aplica únicamente a la nación de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, porque ninguna ley se conserva en los corazones excepto la ley del Corán. Se conserva en los corazones, memorizada por millones de personas generación tras generación, desde el momento de su revelación hasta nuestros días.
Esta nación, a la que se dirige este discurso, tendrá miembros que conocerán a su Señor, desde los más jóvenes hasta los más ancianos. No necesitarán que nadie les enseñe quién es su Señor. Más bien, conocer a su Señor forma parte de su conciencia interior, no es impuesto por leyes externas. Por lo tanto, no necesitarán decirse unos a otros: “Conozcan al Señor”, porque el conocimiento será inherente y universal debido a la claridad del Corán y a los detalles explícitos mencionados en el Mensaje de este noble Profeta.
Además, si lo memorizan en sus corazones, su conocimiento del Señor se fortalecerá, pues recitarán lo que memoricen del Corán mañana y tarde, y en sus oraciones. Pues, el Corán contiene creencias, leyes y normas de conducta.
La expresión “y Yo seré a ellos por Dios”, significa a Quien adorarán exclusivamente. Esto se aplica solo a la nación del Islam, porque son ellos, y solo ellos, quienes adoran únicamente a Dios, mientras que las otras naciones adoran a otros además de Él.
La expresión “y ellos me serán por pueblo”, resalta su honor al atribuirlos a Él, pues han cumplido con lo que le corresponde a Dios: adorarlo solo a Él y seguir Su ley revelada, la última y definitiva de todas las legislaciones.
En conclusión, Dios promete perdonar completamente los pecados y transgresiones de esta comunidad si se adhieren a este Libro (el Corán), y que este perdón es la recompensa por esta nueva relación entre Él y Su pueblo. Dios nos lo ha revelado en Su Libro, el Corán, diciendo (traducción del significado): «Yo soy Perdonador con quienes se arrepienten, creen, obran rectamente y se encaminan [por el sendero recto]» (Corán 20:82), además de otros versículos.
22
Isaías 60:1-11
En el libro de Isaías (60:1-11), el profeta Isaías dijo:
“1. Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.
2. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.
3. Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.
4. Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.
5. Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti.
7. Todo el ganado de Cedar será juntado para ti; carneros de Nebaiot te serán servidos; serán ofrecidos con agrado sobre mi altar, y glorificaré la casa de mi gloria.
…
11. Tus puertas estarán de continuo abiertas; no se cerrarán de día ni de noche, para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones, y conducidos a ti sus reyes”.
Hasta el versículo 22.
Estos versículos del libro de Isaías indican que la oscuridad de la Tierra se transformará en luz, y que esta luz atraerá a naciones y reyes a adorar en un lugar específico. Personas y sus hijos viajarán desde lejos hasta allí. Esto se aplica solo a un lugar: La Meca. Es el único lugar al que la gente viaja para adorar.
La expresión “Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti”, es un llamado de Dios dirigido a la noble Kaaba en La Meca, ya que fue el lugar donde la revelación descendió sobre el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, y allí resplandeció la luz del Islam, y la gloria del Señor se elevó y se hizo grandiosa, después de que los ídolos fueran objeto de la veneración de la gente.
La expresión: “Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones”, describe el estado del mundo en términos de ignorancia y adoración de ídolos y profetas antes de la llegada de esta luz divina con la misión del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, quien llamó a la adoración de Dios únicamente.
La expresión: “Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento”, aclara que todas las naciones abrazarán el Islam, no solo una, porque Dios envió al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, a toda la humanidad. Así, naciones y reyes se convertirán al Islam y vendrán a La Meca para realizar la peregrinación (el Hajj).
La expresión “Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti”, estos versículos confirman el versículo anterior, que habla de personas que vendrán a La Meca desde todos los rincones del mundo. Esta reunión tendrá lugar en la Sagrada Casa de Dios (la Kaaba) en La Meca, pues no existe ningún lugar en el mundo al que las personas acudan y se congreguen como lo hacen en ella.
La expresión “tus hijos vendrán de lejos”, se refiere a la llegada de personas de tierras lejanas para realizar la peregrinación (el Hajj), el quinto pilar del Islam.
La expresión “y tus hijas serán llevadas en brazos”, alude al cuidado y la compasión divinos que las acogerán a su llegada a La Meca. Esto es cierto, pues Dios Todopoderoso ha ordenado que los musulmanes cuiden de los peregrinos, tanto durante su viaje a La Meca como después de su llegada. El pueblo de La Meca respeta y honra a los peregrinos. Si un peregrino enferma, queda en la indigencia o sufre una calamidad, el pueblo de La Meca se movilizará para ayudarlo y aliviar sus dificultades para que pueda completar su peregrinación y regresar a casa.
La expresión “Todo el ganado de Cedar será juntado para ti; carneros de Nebaiot te serán servidos; serán ofrecidos con agrado sobre mi altar, y glorificaré la casa de mi gloria”, se refiere a las ovejas que se llevan a La Meca para ser sacrificadas como ofrendas a Dios durante las temporadas del Hajj y la Umrah.
La expresión “carneros de Nebaiot te serán servidos”, se refiere a Nebaiot, uno de los hijos de Ismael y es considerado uno de los miembros de las tribus ismaelitas mencionadas en la Torá. También conocido como Nabat, fue descrito como uno de los líderes más prominentes de las tribus árabes. Los textos asirios muestran la existencia de los Nebaiot como una tribu poderosa, y se le menciona en el libro del Génesis como uno de los hijos de Ismael (fuente: Wikipedia).
La expresión “serán ofrecidos con agrado sobre mi altar, y glorificaré la casa de mi gloria”, concuerda con la anterior, pues los carneros, que forman parte del ganado ovino, son sacrificados en La Meca como acto de acercamiento a Dios durante las temporadas del Hajj y la Umrah, y se denominan sacrificios.
La expresión: “Tus puertas estarán de continuo abiertas; no se cerrarán de día ni de noche, para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones”, este es el estado de la ciudad de La Meca y de la Mezquita Sagrada, que alberga la Kaaba. Sus puertas permanecen abiertas día y noche, sin cerrarse jamás. A ella acuden naciones de todas partes: ricos y pobres, blancos y negros, reyes y demás. Traen consigo sus gastos de viaje y las mercancías que desean vender. Esta es la riqueza de las naciones.
Así, todo lo que aparece en el capítulo 60 del libro de Isaías se refiere a la misma buena nueva mencionada anteriormente, y dicho capítulo consta de veintidós versículos.
Cabe señalar que Isaías (60) habla del renacimiento y la renovación de los Hijos de Israel. El profeta Isaías proclama que la luz de Dios ha resplandecido sobre Sión, que naciones y reyes se congregarán bajo el resplandor de la luz divina, que la oscuridad ha terminado y que la opresión cesará, trayendo riqueza a las naciones. También indica que reyes vendrán de tierras lejanas para adorar a Dios.
Para más información: esta buena nueva está relacionada con la mencionada en Hageo (2), y fue analizada anteriormente en la buena nueva n.º 1.
23
Isaías 35:8
En el libro de Isaías (35:8), el profeta Isaías dijo:
“Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará”.
Esta profecía se aplica a la Ciudad Sagrada de Dios y a Su Antigua Casa, que es La Meca, la ciudad del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, donde nació y donde le fue revelado el Corán.
Es la dirección hacia la que se orientan los musulmanes en sus oraciones.
El camino hacia ella no debe ser transitado por los impuros, los incrédulos, sino por los puros. La pureza aquí se refiere a la pureza del Islam y la fe en Dios. Quienes no son musulmanes no tienen permitido transitar por ella.
Esto concuerda con las palabras de Dios en el Sagrado Corán (traducción del significado): «Los idólatras son impuros, que no se acerquen a la Mezquita Sagrada después de este año» (Corán 9:28).
Ir a La Meca y rendir culto en ella aporta serenidad al corazón, tranquilidad espiritual y paz interior, lo que la convierte en refugio de los corazones y destino anhelado de los creyentes de todas las partes del mundo a lo largo de todo el año. Esto cumple la súplica del profeta Abraham, la paz sea con él (traducción del significado): «¡Señor nuestro! He establecido parte de mi descendencia en un valle árido de poca vegetación junto a Tu Casa Sagrada, para que, ¡Señor nuestro!, cumplan con la oración. Infunde en los corazones de la gente amor por mi descendencia, y provéelos de todo alimento para que sean agradecidos» (Corán 14:37). La Casa Sagrada es la Kaaba.
Además, el camino hacia ella es fácil, ya que todos lo conocen. Incluso alguien que no esté familiarizado con la ruta puede preguntar y encontrarla fácilmente.
24
Miqueas 4:1-4
En el libro de Miqueas (4:1-5), el profeta Miqueas dijo:
“1. Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él los pueblos.
2. Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.
3. Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra.
4. Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha hablado.
5. Aunque todos los pueblos anden cada uno en el nombre de su dios, nosotros con todo andaremos en el nombre de Jehová nuestro Dios eternamente y para siempre”.
Esta buena nueva indica que, en los últimos tiempos, la Kaaba, que es la qibla (la dirección de oración) de los musulmanes, estará situada sobre las colinas de La Meca. Y esto coincide con la realidad, pues La Meca es una región montañosa, a la que se alude con la expresión, “el monte de la Casa de Jehová”. Es un entorno montañoso donde se congregan árabes y no árabes, blancos y negros, esclavos y libres, ricos y pobres.
La expresión “y correrán a él los pueblos. Vendrán muchas naciones”, significa que no hay otro lugar al que viajen naciones de todas partes de la Tierra excepto La Meca. Vienen a ella para realizar las peregrinaciones (Hajj y Umrah).
La expresión “la Casa de Jehová” se refiere a la Kaaba, a la que Dios nombró así para honrarla.
La expresión “Venid, y subamos al monte de Jehová”, difiere de la anterior: “el monte de la casa de Jehová”. La Casa de Jehová es la Kaaba, como se mencionó anteriormente, mientras que “el monte de Jehová” se encuentra en Arafāt, donde la gente se reúne para realizar el pilar del Hajj.
La expresión “la casa del Dios de Jacob”, se refiere a la Casa de Dios, el Dios de toda la humanidad.
La expresión “y andaremos por sus veredas”, indica un movimiento continuo hacia este lugar, el monte Arafāt, para realizar el pilar del Hajj. Esta es la realidad que se repite cada año al realizar la peregrinación obligatoria, el quinto pilar del Islam.
La expresión “y martillarán sus espadas para azadones”, simboliza el establecimiento de la paz y el fin de las guerras. Los instrumentos de guerra y matanza (espadas) se transformarán en herramientas para la agricultura y la producción, llamadas azadones. De igual modo, las lanzas se convertirán en hoces, plural de hoz, una herramienta agrícola utilizada para la cosecha.
Esta es una profecía de la verdadera paz traída por el Islam. Dondequiera que ha echado raíces, la paz prevalece, como atestigua la historia. Los conflictos y las guerras cesan en sus tierras, y las armas de guerra se transforman en herramientas que benefician a la humanidad, permitiéndoles cultivar la tierra mediante la siembra y la agricultura.
La expresión “Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera”, simboliza la tranquilidad, la seguridad y el bienestar psicológico y espiritual de los que disfrutan los creyentes. No habrá terror ni temor, porque el juicio pertenece a Dios, expresado como el Señor de los Ejércitos, y Él es quien juzga a través del Corán.
La expresión “andaremos en el nombre de Jehová nuestro Dios”, es un llamado a la firmeza en la fe en Dios y a vivir conforme a Su luz y mandamientos para siempre, distinguiéndonos de cualquier otra adoración que no sea la de Dios.
Estos versículos profetizan el establecimiento de una gran religión que unirá a los pueblos y conducirá a la humanidad hacia una vida de adoración y profunda tranquilidad espiritual. También indican el fin de los conflictos y un enfoque en la vida y la construcción en lugar de la destrucción.
25
Habacuc 3:5
En el libro de Habacuc (3:5), el profeta Habacuc dijo:
“5. Delante de él llegan plagas terribles, y detrás la fiebre abrasadora”.
Esta es una clara buena nueva sobre el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Antes de su llegada, Yazrib (Medina) era conocida por sus fiebres, y estas afligieron a los compañeros del Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, a su llegada a Medina. Entonces, el Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, suplicó a su Señor para que trasladara la fiebre de Medina a al-Ŷuhfah, diciendo: “¡Oh, Dios! Haz que amemos Medina como amamos La Meca, o incluso más. ¡Oh, Dios! Bendice para nosotros nuestro ṣāʿ y nuestro mudd [medidas de capacidad]; haz que sea un lugar saludable para nosotros y traslada su fiebre a al-Ŷuḥfah”.
El Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, suplicó específicamente contra al-Ŷuhfah porque entonces era una tierra de politeísmo. Rogó en contra de ellos, pidiendo que la fiebre los distrajera de hacer daño a los musulmanes. Al-Ŷuhfah es un lugar entre La Meca y Medina, a unos 190 km de La Meca. Dios respondió a la súplica de Su Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, y las provisiones de Medina fueron bendecidas. Esto es lo que significa su dicho: “Bendice para nosotros nuestro ṣāʿ y nuestro mudd”, que son medidas de capacidad. El Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, y sus compañeros amaron Medina con un amor que permaneció arraigado en sus corazones hasta su muerte. De hecho, cuando el Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz, regresaba de un viaje y veía Medina, apresuraba su montura debido al amor que sentía por ella.
Luego, la Madre de los Creyentes, ‘Aisha, que Dios esté complacido con ella, mencionó que cuando llegaron por primera vez a Medina, esta era la tierra de Dios más afectada por las epidemias. Ella, que Dios esté complacido con ella, dijo al final del hadiz: “Llegamos a Medina, y era la tierra de Dios más azotada por las epidemias”. Y añadió: “El valle de Buṭḥān corría como agua estancada [y alterada]”, refiriéndose a un agua corrompida.
El significado de sus palabras es que el valle de Buṭḥān, situado al sur de Medina, fluía durante todo el año con aguas cambiadas y estancadas, que permanecían acumuladas durante largos períodos. Como consecuencia de ello, abundaban las fiebres y se propagaban las epidemias. Entonces Dios apartó de ellos la enfermedad y la aflicción, y Medina se convirtió en una ciudad saludable, de aire puro y agradable, hasta nuestros días.
Este versículo se considera una profecía y una buena nueva de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, ya que Dios eliminó la fiebre y la epidemia de Medina gracias a su súplica.
Cabe destacar que dos versículos anteriores, en (3:3), se menciona lo siguiente:
“3. Dios viene de Temán, y el Santo, del monte Parán”.
La ubicación de “Temán” corresponde a Medina, y aún hoy se considera parte de Medina.
“Parán” es La Meca, según el consenso de musulmanes, judíos y cristianos. Parán es una palabra hebrea, arabizada, y es uno de los nombres de La Meca. Es la tierra donde vivió Ismael, como se menciona en el Génesis (21:20-21): “y fue tirador de arco. Y habitó en el desierto de Parán”.
Lo que se destaca de este versículo es la buena nueva que encierra sobre la profecía de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, ya que su misión quedó completada entre estas dos grandes ciudades.
26
Habacuc 2:2-3
En el libro de Habacuc (2:2-3), el profeta Habacuc dijo:
“2. Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.
3. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará”.
La visión aquí se refiere a la profecía. Dios le dio a Su profeta Habacuc la buena nueva de que se cumpliría y no se demoraría. En efecto, se cumplió con la misión del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
Dios tomó un pacto de todos los profetas: que, si Muhammad aparecía mientras ellos aún estuvieran [entre sus pueblos], lo apoyarían y le prestarían ayuda. Asimismo, los profetas, Abraham y los que vinieron después de él, anunciaron su venida, tal como se ha expuesto en las buenas nuevas mencionadas anteriormente.
La expresión “y declárala en tablas”, puede interpretarse como que esta buena nueva estaba escrita en las tablas en las que Dios escribió la Torá, y luego Gabriel la hizo descender a Su profeta Moisés, la paz sea con él, como dijo Dios, Exaltado sea (traducción del significado): «Escribí para él en las tablas instrucción y explicación de todas las cosas. “Aférrate a ellas y ordena a tu pueblo que siga todo lo bueno que hay en ellas. Les mostraré [cómo quedaron] las casas de los desviados”» (Corán 7:145).
27
Isaías 45:20-25
En el libro de Isaías (45:20-25), el profeta Isaías dijo:
“20. Reuníos, y venid; juntaos todos los sobrevivientes de entre las naciones. No tienen conocimiento aquellos que erigen el madero de su ídolo, y los que ruegan a un dios que no salva.
21. Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren todos en consulta; ¿quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay más Dios que yo; Dios justo y Salvador; ningún otro fuera de mí.
22. Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.
23. Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada: Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua.
24. Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza; a él vendrán, y todos los que contra él se enardecen serán avergonzados.
25. En Jehová será justificada y se gloriará toda la descendencia de Israel”.
Esta profecía confirma lo que el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, transmitió en su Mensaje a las naciones: que el único Dios verdadero es Dios [Al-lah], que los ídolos no poseen poder alguno, ni pueden beneficiar ni perjudicar, y que creer en ellos es falso. Por lo tanto, exhortó a abandonar su culto y destruyó los 360 ídolos que rodeaban la Kaaba.
La buena nueva también indica que toda la creación se someterá a Dios, y que todo creyente se arrodillará y se postrará ante Él. Esto es lo que, en efecto, ocurrió tras la misión del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Toda lengua jurará solo por Él, y por nadie más. Antes, la gente solía jurar por otros fuera de Dios, como los ídolos, en señal de veneración hacia ellos. Luego abandonaron esa práctica y comenzaron a jurar por Dios, en señal de veneración hacia Él, porque solo Él es digno de ello y nadie más aparte de Él.
Así, la grandeza del Señor se magnifica en los corazones de las personas, y todos los que se oponen a Él son humillados.
28
Salmos 111:5-10
En el libro de los Salmos (111:5-9), se encuentran las siguientes palabras del profeta David:
“5. Ha dado alimento a los que le temen;
Para siempre se acordará de su pacto.
6. El poder de sus obras manifestó a su pueblo,
Dándole la heredad de las naciones.
7. Las obras de sus manos son verdad y juicio;
Fieles son todos sus mandamientos,
8. Afirmados eternamente y para siempre,
Hechos en verdad y en rectitud.
9. Redención ha enviado a su pueblo;
Para siempre ha ordenado su pacto;
Santo y temible es su nombre”.
Estos versículos indican el cuidado espiritual y físico de Dios por quienes Le temen. Él no olvida Su pacto. Dios concedió a su Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, y a los creyentes la herencia de la Tierra que les había prometido, porque cumplieron el pacto divino, pusieron en práctica las enseñanzas del Corán, y el Islam se extendió por todo el mundo, con multitudes de naciones que abrazaron su religión. La buena nueva también afirma que sus mandamientos son eternos. Esto se aplica únicamente al Islam, mientras que otras legislaciones están sujetas a cambios y fluctuaciones. Por ejemplo, de vez en cuando se publica una nueva edición del Antiguo y del Nuevo Testamento, que contiene adiciones, supresiones y correcciones.
Las enseñanzas del Islam constituyen un pacto eterno, pues si el Islam no fuera la religión eterna, se necesitaría un nuevo profeta, un nuevo Libro y una nueva religión. Esto es imposible, ya que el Islam permanece inmutable, preservado hasta el Día del Juicio. Por lo tanto, no hay necesidad de una nueva religión.
Todo esto exige engrandecer y adorar a Dios, pues Él es Santísimo y Su nombre es digno de reverencia.
29
Salmos 94:12-15
En el libro de los Salmos (94:12-15), el profeta David dijo:
“12. Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges,
Y en tu ley lo instruyes,
13. Para hacerle descansar en los días de aflicción,
En tanto que para el impío se cava el hoyo.
14. Porque no abandonará Jehová a su pueblo,
Ni desamparará su heredad,
15. Sino que el juicio será vuelto a la justicia,
Y en pos de ella irán todos los rectos de corazón”.
Este texto significa que Dios bendice al hombre a quien ha disciplinado y enseñado Su ley, y lo protege del mal, porque el Señor, Glorificado sea, es Misericordioso, no abandona a Su pueblo; es decir, no los deja sin guía ni orientación. Esto es parte de la justicia y la sabiduría de Dios. Esta bendición, expresada por la palabra “bienaventurado”, abarca a todas las personas, hombres y mujeres, pues la palabra “bienaventurado” engloba la bendición universal de Dios para aquellos a quienes Él ha disciplinado y enseñado Su ley.
Si bien esta descripción se aplica a muchas personas, especialmente a los profetas, el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, está incluido en ella de manera indudable, pues Dios perfeccionó su carácter, como dice sobre él en el Corán (traducción del significado): «Eres de una naturaleza y moral grandiosas» (Corán 68:4), porque Dios no creó a ningún hombre más bendecido que él; sus cualidades eran extraordinarias y sus actos de adoración también lo eran, como sabe cualquiera que ha leído su biografía con imparcialidad y objetividad.
Asimismo, Dios le reveló la última y definitiva de Sus legislaciones divinas, la ley del Islam, que incluye las virtudes de las leyes anteriores y añade aún más. También le reveló el mejor de Sus Libros, el Corán, que incluye las virtudes de los Libros anteriores y añade aún más. Además, Dios preservó el Corán, por lo que no ha cambiado ni sido alterado, como Él, Exaltado sea, dijo (traducción del significado): «Yo he revelado el Corán y Yo soy su custodio» (Corán 15:9).
Por lo tanto, las personas se convierten a su religión cuando la comprenden bien. Actualmente, las estadísticas mundiales indican que el Islam es la religión con la mayor tasa de conversión.
Por esta razón, Dios también eligió a Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, como el último de los profetas, a su religión como la última de las religiones y a su Libro como el último de los Libros.
Por lo tanto, el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, está incluido principalmente en esta buena nueva, aunque no se le mencione explícitamente.
30
Salmos 1:1-6
En el libro de los Salmos (1:1-6), el profeta David dijo:
“1. Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
2. Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.
3. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.
4. No así los malos,
Que son como el tamo que arrebata el viento.
5. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio,
Ni los pecadores en la congregación de los justos.
6. Porque Jehová conoce el camino de los justos;
Mas la senda de los malos perecerá”.
Este texto es similar al anterior, y ambos se aplican a las personas virtuosas, y con mayor razón se aplican también al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
Esto se debe a que el texto describe a este hombre y expresa la abundancia de bendiciones. Se usa la palabra “bienaventurado”, y es sabido que el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, fue bendecido. Su vida estuvo marcada por la convivencia con amigos y enemigos, cercanos y lejanos, hombres y mujeres, gobernantes y gobernados.
Este texto indica que Dios salvó a este hombre bendito de los malhechores. Se sabe que esto se aplica al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, pues la enemistad de la gente hacia él era grande. Se sabe también que el número de intentos de asesinato contra el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, llegó a treinta, pero Dios lo salvó hasta que transmitió el Mensaje de su Señor, luego Dios lo hizo morir.
Este texto también indica que este hombre encuentra su alegría en obedecer a Dios y adherirse a Sus enseñanzas reveladas. Se sabe que esto se aplica al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, pues solía adorar a Dios con gran devoción y permanecía de pie en oración en medio de la noche hasta que sus pies se hinchaban de tanto estar de pie. Cuando su esposa ‘Aisha, que Dios esté complacido con ella, le preguntó: “¿Por qué haces esto si Dios te ha perdonado tus pecados pasados y futuros?”, él respondió: “¿Acaso no debo ser un siervo agradecido?”.
Este texto también compara a este hombre bendito con el árbol fructífero del que las personas se benefician durante todo el año, cuyas hojas son siempre verdes y nunca se marchitan; esto se aplica al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, ya que los musulmanes actúan de acuerdo con las enseñanzas de la Sharía (la ley islámica) durante todo el año y benefician a las personas a través de obras de caridad, como alimentar a los pobres y cavar pozos para los pobres y necesitados.
En contraste, el texto describe a los malvados como paja, las hojas que caen de un árbol cuando el viento las arrastra. De igual manera, los malvados son zarandeados por los vientos y caen, encontrando su fin en la destrucción y el fracaso. Esto es lo que realmente les sucedió a todos los que lucharon contra los profetas, el último de los cuales fue el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Cuando su pueblo luchó contra él, triunfó sobre ellos y el Estado quedó bajo su dominio. Luego los perdonó y no buscó venganza. Después de él, el Estado islámico se expandió y tierras desde China en el este hasta Al-Ándalus en el oeste se sometieron a los musulmanes, sin cometer injusticias ni saquear riquezas como lo han hecho las grandes potencias a lo largo de los siglos.
Este texto demuestra que no hubo profeta más grande que Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, pues poseía todas las grandes cualidades que ningún profeta anterior tuvo. Era el más amado de la creación de Dios, elegido por Él de entre toda la creación.
31
Génesis 16:8-12
También está escrito en Génesis, (16:8-16), que el ángel se apareció a Agar, la madre de Ismael, y le dijo:
“8. Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai mi señora.
9. Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano.
10. Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud.
11. Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción.
12. Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.
…15. Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael.
16. Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael”.
De manera similar, en Génesis, (21:17-18), el ángel de Dios le dijo a Agar, la esposa de Abraham:
“17. ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.
18. Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación”.
¿Quién más del linaje de Ismael, a quien Dios constituyó líder de una gran nación, sino Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz?
¿Y quién es aquel cuya mano será contra todos, es decir, que las naciones y los pueblos se someterán a él, y la mano de todos se extenderá hacia él en sumisión, excepto Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, cuya nación gobernó el mundo desde China hasta Marruecos, y la gente le tuvo miedo, por lo que se dividieron entre los que creían en él, los que hacían las paces con él y aceptaban la ŷizya (tributos) y la humillación, los que eran hipócritas con él y los que le tenían miedo?
En cuanto a la expresión: “Y él será hombre fiero”, el significado se refiere al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Él, la paz y las bendiciones sean con él, dijo: “Me fue concedida la victoria mediante el terror desde la distancia de un mes de camino”. Esto significa que Dios, Exaltado sea, infundió terror en los corazones de sus enemigos hacia él, aunque se encontraba a una distancia de un mes de camino de ellos. A él se aplican las palabras de la Torá: “Y él será hombre fiero”.
El erudito e historiador Ibn Kazir, que Dios tenga misericordia de él, dijo en su libro Al-Bidāyah wan-Nihāyah (El principio y el fin), en la biografía de Ismael, hijo de Abraham, la paz sea con ambos:
“Esta buena nueva se aplica a su hijo Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, pues fue gracias a él que los árabes alcanzaron la supremacía y llegaron a gobernar extensos territorios de Oriente y Occidente. Dios les concedió conocimientos beneficiosos y obras rectas como no había concedido a ninguna comunidad anterior. Y todo ello se debió al honor de su Mensajero sobre los demás mensajeros, a la bendición de su misión, al buen augurio de su anuncio y a la perfección de aquello con lo que fue enviado, así como al carácter universal de su Mensaje para todos los habitantes de la Tierra”.
Pruebas de que el Nuevo Testamento contiene buenas nuevas sobre la profecía de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz
El Nuevo Testamento contiene numerosas referencias a la profecía de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, afirmando que él completa la religión de los profetas que le precedieron, y que no la contradice; que el Islam es la última de las religiones celestiales, que Muhammad es el último de los profetas y que el Corán es el último de los Libros revelados.
A continuación, se presentan algunas de las buenas nuevas sobre la profecía de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, que se encuentran en el Nuevo Testamento.
32
Mateo 21:42-43
En el evangelio de Mateo (21:42-43) se menciona lo siguiente:
“42. Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras:
La piedra que desecharon los edificadores,
Ha venido a ser cabeza del ángulo.
El Señor ha hecho esto,
Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?
43. Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él”.
La piedra que los constructores rechazaron es Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Se negaron a colocarla durante la época de los profetas Moisés y Jesús, porque la profecía no se completó con ellos. Cuando llegó Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, la construcción se completó con la colocación de esta piedra.
El Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, mencionó algo que coincide perfectamente con esta buena nueva, diciendo: “Mi ejemplo y el de los profetas anteriores a mí es como el de un hombre que edificó una casa, la construyó de manera perfecta y hermosa, excepto por el espacio de un ladrillo en una esquina. Las personas la contemplaban y se maravillaban de ella, diciendo: ‘¿Por qué no se ha colocado este ladrillo?’ El Mensajero de Dios, Dios le bendiga y le conceda paz, dijo: “Yo soy ese ladrillo y soy el sello de los profetas””.
¡Glorificado sea Aquel que hizo que las palabras de estos dos grandes profetas, Jesús y Muhammad, emanaran de un mismo nicho de luz y de una misma fuente!
En cuanto a su declaración: “el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él”, es una indicación de la transferencia de la profecía de los descendientes de Isaac a los descendientes de Ismael, la paz sea con ambos. Y la nación es la nación de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
33
Juan 4:19-21
En el evangelio de Juan (4:19-21), se menciona lo siguiente:
“19. Le dijo la mujer [es decir, la mujer samaritana le dijo a Cristo]: Señor, me parece que tú eres profeta.
20. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
21. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre”.
Esto indica claramente el cambio de la qibla (dirección de la oración) de Jerusalén a la Kaaba en La Meca. El Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, solía rezar dirigiéndose hacia Jerusalén. Así pues, Jerusalén era el lugar hacia el cual se orientaba durante la oración, y continuó haciéndolo durante algo más de diez meses, hasta que fueron reveladas las palabras de Dios, Altísimo sea (traducción del significado): «Veo que vuelves tu rostro hacia el cielo. Te orientaré en una dirección que te complazca; oriéntate hacia la Mezquita Sagrada [de La Meca]. Y donde quiera que estén, oriéntense hacia ella. La Gente del Libro sabe que es la verdad proveniente de su Señor. Dios no está desatento de lo que hacen».
En aquel momento, la dirección de la oración cambió, como se narra en este relato sobre Jesús: “la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre”. Él se dirigió hacia la Kaaba en La Meca, siguiendo el mandato de su Señor.
34
Juan 14:16
En Juan (14:16), se menciona lo siguiente: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre”.
La palabra “consolador” en idioma árabe significa auxiliador o el que presta ayuda. Y en el léxico cristiano, significa auxiliador, guía o intercesor.
Este buena nueva se refiere al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, quien vendrá después de Cristo para guiarlos a la verdad. De esta manera, habrá ayudado a Cristo y a los profetas que le precedieron a llamar a la gente a adorar únicamente a Dios, para que alcancen la felicidad y el descanso eterno en el Paraíso.
También es un consuelo para la gente porque los guía a adorar a Dios y les advierte que no Le asocien copartícipes en la adoración.
Su expresión, “para que esté con vosotros para siempre”, no se refiere a su propia permanencia, sino a la permanencia eterna de su religión y su legislación.
35
Juan 14:24-26
En Juan (14:24-26), Cristo le dijo a Judas:
“24. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.
25. Os he dicho estas cosas estando con vosotros.
26. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
…
30. No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí”.
La expresión “Él os enseña todas las cosas”, concuerda con la declaración de Dios Todopoderoso sobre el Corán (traducción del significado”: «Te he revelado el Libro que contiene todas las explicaciones» (Corán 16:89), y también con Sus palabras sobre el Corán (traducción del significado): «[El Corán] no es un relato inventado, sino que es una confirmación de lo ya revelado anteriormente, así como una explicación detallada de todas las cosas, una guía y misericordia para los creyentes» (Corán 12:111).
El Corán contiene explicaciones detalladas de todos los aspectos relacionados con las creencias, los actos de adoración, las transacciones y la conducta. Profundizar en este tema requeriría una exposición extensa.
La expresión: “Viene el príncipe de este mundo”, se refiere claramente a la venida de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, ya que no vino ningún profeta después de él.
Esta declaración de Cristo concuerda con la declaración del propio Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz:
“Yo soy el más distinguido de los hijos de Adán, y no lo digo por jactancia. Adán y todos los que vinieron después de él están bajo mi estandarte. Yo seré el portavoz de los profetas cuando comparezcan, su imam [líder] cuando se reúnan y quien les anuncie la buena nueva cuando hayan perdido la esperanza. El estandarte de la alabanza estará en mi mano, y yo soy el más honrado de los hijos de Adán ante mi Señor”.
Su dicho “Yo soy el más distinguido de los hijos de Adán, y no lo digo por jactancia”, es decir, no lo digo por orgullo ni arrogancia, sino para informar, porque la gente debe conocer la posición y los rangos de los profetas.
La expresión: “Y él nada tiene en mí”, significa que su ley es independiente y reemplaza las leyes anteriores, y no está vinculada a ellas. Pues, la ley de Muhammad no guarda relación alguna con la ley de Cristo, especialmente porque la ley divina de Cristo fue completamente alterada por los concilios humanos que se hicieron cargo de su ley tras su ascensión al cielo e introdujeron en ella elementos ajenos.
36
Juan 15:26
En Juan (15:26), se menciona lo siguiente: “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”.
Esta buena nueva, al igual que la anterior, habla de Cristo anunciando a su pueblo que Dios enviaría un profeta después de él, a quien se refiere como el Consolador y el Espíritu de verdad. Este profeta enseñará a la gente todos los asuntos de su religión y dará testimonio de Cristo; es decir, dará testimonio de su bondad y contará su historia y la de su madre, la Virgen María, y el daño que sufrió por parte de su pueblo. Todo esto se menciona en el Corán y en los hadices del Profeta, Dios le bendiga y le conceda paz. Pues “nadie dio testimonio de Jesús de manera que fuera escuchado por todos, excepto Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Reveló la verdad sobre Jesús y testificó acerca de él, hasta que la gente de toda la Tierra escuchó su testimonio y supo que había dicho la verdad sobre Jesús, exonerándolo de las falsas acusaciones de los judíos y las exageraciones de los cristianos. Él fue quien dio testimonio de la verdad sobre él”.
La expresión “A quien yo os enviaré”, significa que, por mi súplica, mi Señor lo enviará a ustedes, no fue el Mesías quien lo envió, pues el envío de profetas es una cualidad de Dios, Glorificado y Exaltado sea. Por eso luego dijo: “el cual procede del Padre”.
***
37
Juan 16:5-14
A continuación, en Juan (16:5-16) aparece lo siguiente:
“5. Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas?
6. Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón.
7. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.
8. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
9. De pecado, por cuanto no creen en mí;
10. de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;
11. y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.
12. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.
13. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
14. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.
15. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.
16. Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre”.
Esta es una buena nueva clara e inequívoca, tan clara como el sol, de la profecía de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, después de Cristo, para aquellos cuyos corazones Dios ha abierto a la verdad y que la aceptan. Esta claridad se demuestra de varias maneras:
En el versículo número 7, dice: “… porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré”, esto plantea una pregunta:
¿Quién vino después de Jesús, la paz sea con él, aparte de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz?
Por lo tanto, ¿quién podría ser el consolador sino Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz?
En cuanto a su afirmación “mas si me fuere, os lo enviaré”, ya se ha explicado que el significado es que Cristo fue la causa del envío de Muhammad. Él suplicó a Dios para que lo enviara, y Dios respondió a su súplica y lo envió. Y no fue él quien envió a Muhammad por su propia cuenta, porque el envío de los profetas es una facultad exclusiva de Dios, Glorificado y Exaltado sea.
El versículo número (8) plantea otra pregunta: ¿Quién, después de Cristo, advirtió al mundo contra el pecado aparte de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz?
Él expuso la falsedad de las creencias del mundo, prohibiendo creencias falsas como adorar a otros que no sean Dios, creer que los ángeles son hijas de Dios, que Cristo es el hijo de Dios y que ‘Uzeir (Esdras) es el hijo de Dios. También prohibió consumir las riquezas de los huérfanos, beber alcohol, matar y ser arrogante con los demás. Prohibió el racismo, el desprecio a los esclavos y la jactancia de las tribus sobre otras, entre otras formas de extravío y politeísmo.
Por el contrario, ordenó el monoteísmo y adorar únicamente a Dios, que era la religión de todos los profetas antes de que fuera distorsionada, alterada y corrompida. También ordenó buscar el perdón de los pecados, arrepentirse ante Dios y purificarse de los pecados relacionados con los derechos de Dios o los derechos de las personas.
Su afirmación en el versículo (13), “no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere”, plantea la pregunta: ¿Quién más habla solo lo que le es revelado, sin hablar por su propia cuenta, aparte de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz?
Dios, Enaltecido sea, dijo acerca de él (traducción del significado): «Ni habla de acuerdo a sus pasiones. Él solo trasmite lo que le ha sido revelado».
Cabe destacar que Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, no recibió nada de los profetas que le precedieron, a diferencia de quienes lo precedieron, como Jesús. Jesús conocía lo que Moisés trajo en la Torá, y luego Dios le reveló una revelación especial que iba más allá de lo que ya poseía: el Evangelio. Dios, Exaltado sea, dijo acerca de Jesús (traducción del significado): «Él le enseñará la escritura, le concederá la sabiduría, le enseñará la Torá y el Evangelio» (Corán 3:48). Sin embargo, con Muhammad fue todo lo contrario. Dios dijo acerca de él (traducción del significado): «Te he revelado [¡Oh, Muhammad!] una inspiración Mía [el Corán]. Tú no conocías el Libro [revelado anteriormente] ni la fe [en sus detalles]» (Corán 42:52). Pues el Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, no tenía conocimiento de quienes le precedieron, por lo que Dios le enseñó el mejor conocimiento: el Corán. Esta es una de sus características únicas, que la paz y las bendiciones sean con él.
Su afirmación en el versículo (13), “os guiará a toda la verdad”, nos lleva a preguntarnos: ¿Qué ley abarca toda la verdad sino la ley de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz?
Su ley abarca todas las creencias correctas, los actos de adoración, las transacciones y las conductas rectas; asimismo, prohíbe todas las creencias erróneas, los actos de adoración incorrectos, las transacciones ilícitas y las conductas reprobables.
Y Dios Todopoderoso dijo la verdad (traducción del significado): “No he omitido nada en el Libro”.
La afirmación número (13) también plantea una pregunta al decir: “y os hará saber las cosas que habrán de venir”. ¿Quién más sino Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, informó sobre acontecimientos futuros y ocultos que luego ocurrieron exactamente como él los había anunciado?
Pues él informó acerca de acontecimientos del pasado, del presente y del futuro que Dios le dio a conocer mediante la revelación. Así llegó a conocerlos y los transmitió a la gente. Esto constituye una de las pruebas de su profecía y de la veracidad de su Mensaje. Dios, Exaltado sea, dice (traducción del significado): «Él es Quien conoce lo oculto y no permite que nadie acceda a él. Salvo aquel con quien Él se complace como Mensajero [y le revela asuntos de lo oculto]» (Corán 72:26-27). Muchos de estos acontecimientos se han cumplido como él informó, como las conquistas y las grandes tribulaciones que ocurrirán antes del fin del mundo. ¿Acaso no es esto prueba de que Dios le informó de estas cosas mediante revelación?
También informó sobre todas las señales de la proximidad del Día del Juicio y de lo que sucederá el Día de la Resurrección, como el Paraíso y sus bienaventuranzas, el Infierno y sus diversos tipos de castigo, y muchos otros asuntos que no se encuentran en la Torá ni en el Evangelio, salvo en términos generales. Todo esto concuerda con las palabras de Jesús, “y os hará saber las cosas que habrán de venir”.
La afirmación número (14) también plantea una pregunta al decir: “El me glorificará”. ¿Quién más sino Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, glorificó a Jesús y a su madre, la Virgen María?
Las historias del Mesías [Jesús] y su madre [María] se recitan diariamente en las oraciones, en todas partes del mundo. Lo que demuestra el profundo vínculo que los musulmanes mantienen con Jesús y su madre, no solo como figuras históricas, sino también como grandes ejemplos de fe que los propios musulmanes buscan seguir y emular.
El versículo número (15) plantea una pregunta final al decir “tomará de lo mío, y os lo hará saber”. ¿Quién más aparte Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, informó a su pueblo de las palabras de Jesús?
Los relatos completos sobre Jesús no se encuentran en los libros cristianos, como sí se registraron en las colecciones de los hadices del Mensajero de Dios, Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Este tema es bastante extenso, pues incluye relatos de su concepción, nacimiento, milagros, la invitación a su pueblo a adorar únicamente a Dios, su ascensión al cielo y su protección contra la conspiración de los judíos que buscaban matarlo.
Los hadices de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, también incluyen relatos de su descenso al final de los tiempos como un gobernante justo. Romperá la cruz que los cristianos veneran, matará al cerdo y permanecerá en la tierra durante cuarenta años, que serán los mejores días del mundo. Luego morirá y será enterrado por los musulmanes, al igual que otros profetas.
De igual manera, el Corán incluye relatos sobre su madre, María, su familia y su tutela por el profeta Zacarías, la paz sea con él. Y otras noticias.
En resumen, las palabras de los dos nobles mensajeros concuerdan. Jesús anunció la venida de Muhammad, y Muhammad confirmó la venida de Jesús. Es decir, informó acerca de las noticias verídicas de Jesús y confirmó que lo que hizo y dijo era la verdad.
En conclusión, esta buena nueva indica que la partida de Cristo presagia la llegada de un profeta después de él, cuya venida ocurrirá tras su ascensión al cielo. Esto se aplica únicamente al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, quien vino después de Cristo y fue enviado por Dios a toda la humanidad. Y él consoló a los seguidores de Cristo aclarando lo que se había ocultado de su religión con el paso del tiempo, ya que la palabra Consolador significa guía y maestro.
Por lo tanto, estos versículos contienen claras indicaciones de la profecía de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
Para mayor beneficio, su declaración en el versículo (10): “De justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más”, es evidencia de que Dios elevó a Cristo y que no fue crucificado ni asesinado.
38
Juan 14:30
En el evangelio de Juan (14:13), Jesús dijo: “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí”.
¿Quién es el príncipe del mundo que realmente vino después de Jesús sino Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz?
Pues Dios selló con él la profecía, y ningún profeta ha venido después de él hasta ahora. Han transcurrido dos mil años, y Dios le dio la ley perfecta, adecuada para todo tiempo y lugar. Hizo de su nación los amos del mundo cuando se adhirieron a su ley, y gobernaron el mundo desde China hasta Marruecos. Y les será devuelto si cumplen con su adhesión a su ley, como Dios les prometió en el Corán. Dios Todopoderoso dice (traducción del significado): «Dios prometió hacer prevalecer en la Tierra a quienes crean y obren correctamente, como lo hizo con quienes los precedieron. [Dios] les concederá el poder necesario para que puedan practicar la religión que Dios ha dispuesto [el Islam], y transformará su temor en seguridad. Me adorarán sin atribuirme copartícipe alguno» (Corán 24:55).
39
Hechos 3:22
En el libro de los Hechos (3:22), aparece lo siguiente:
“Porque Moisés dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable”.
Este profeta no es Jesús, la paz sea con él, porque dijo: “de entre vuestros hermanos”. Los hermanos de los Hijos de Israel son los descendientes de Ismael, y Dios no envió a ningún profeta de entre los descendientes de Ismael, excepto a Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
Otra prueba de que el profeta al que se refiere es Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, es la declaración de Moisés: “como a mí”. En realidad, no hay ningún profeta que pueda describirse como semejante a Moisés, aparte de Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Ambos se caracterizaron por su fortaleza y valentía, ambos lucharon contra los enemigos de Dios y ambos fueron enviados con mensajes independientes.
En cuanto a Jesús, la paz sea con él, no luchó ni fue enviado con un mensaje independiente. Más bien, el Evangelio es una continuación de la Torá, En él se autorizan algunas cosas que habían sido prohibidas anteriormente y contiene exhortaciones; por ello, viene a completar la Torá.
Además, fue oprimido y no triunfó sobre sus enemigos. Cuando sus enemigos judíos lo rodearon e intentaron matarlo, no luchó contra ellos, sino que Dios lo elevó hacia Él en el cielo.
Con base en lo anterior, Moisés, la paz sea con él, y Jesús, hijo de María, la paz sea con él, anunciaron a sus seguidores la llegada del Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, y les ordenaron someterse a su ley (el Islam). Por lo tanto, seguir la ley del Islam se considera una culminación de la ley de Moisés y Jesús, así como una forma de obedecerlos, y no un abandono de sus enseñanzas ni una muestra de incredulidad hacia ellos.
Cabe destacar que esta buena nueva es idéntica a la que se encuentra en Deuteronomio (18), donde el Señor le dijo a Moisés:
“15. Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis;
…
17. Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.
18. Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare”.
La expresión “en medio de sus hermanos”, se refiere a los descendientes de Ismael, y ciertamente no a los Hijos de Israel, porque los hermanos de los Hijos de Israel son los descendientes de Ismael. De lo contrario, significaría que los hermanos de los Hijos de Israel son los Hijos de Israel, lo cual es ilógico.
En cuanto a su afirmación, “como tú”, esto confirma que el referido es Muhammad, porque Muhammad es el único profeta similar a Moisés. Sus mensajes son universales e independientes de las leyes anteriores; la ley que cada uno trajo es una ley nueva.
Además, tanto Moisés como Muhammad se casaron y tuvieron hijos.
Ambos fueron líderes y gobernantes de sus seguidores.
Ambos murieron de muerte natural.
Por lo tanto, es incorrecto decir que el significado de la buena nueva es Jesús, la paz sea con él, porque Jesús no vino independientemente de la Torá. Más bien, su mensaje está subordinado al mensaje de Moisés. Por eso Dios dice al describirlo (traducción del significado): «Él le enseñará la escritura, le concederá la sabiduría, le enseñará la Torá y el Evangelio» (Corán 3:48).
Además, según los cristianos, Jesús no es como Moisés. Moisés era un ser humano, mientras que Jesús, según los cristianos, es una deidad. Por lo tanto, la buena nueva se aplica a Muhammad, la paz y las bendiciones sean con él, y a nadie más.
En cuanto a su afirmación: “Y pondré mis palabras en su boca”, esto es claro. Significa que Dios inspira su corazón, y luego él habla a la gente mediante la revelación de su corazón, transmitiendo lo que Dios le ha revelado sin añadir ni omitir nada, como dice Dios, Exaltado sea (traducción del significado): «… ni habla de acuerdo a sus pasiones. Él solo trasmite lo que le ha sido revelado. Aquello que le enseñó el dotado de poder» (Corán 53:3-5). Y el dotado de poder es el ángel Gabriel, a quien se le encomienda específicamente la tarea de transmitir la revelación a los profetas.
La mención del corazón y la lengua se encuentra en la Sura Ash-Shu’arā (capítulo 26) (traducción del significado): «Este [Corán] es una revelación del Señor del Universo. Descendió con él el Espíritu Leal [el ángel Gabriel], y lo grabó en tu corazón [¡Oh, Muhammad!] para que seas uno de los que advierten [a su pueblo]. Es una revelación en lengua árabe pura» (Corán 26: 192- 195).
40
Mateo 3:11
En el evangelio de Mateo (3:11), se menciona lo siguiente:
“Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”.
Este pasaje indica que Cristo se refería a un profeta que vendría después él, quien purificaría los corazones de las personas mediante la revelación divina, específicamente el Corán, a través del Espíritu Santo, el ángel Gabriel, a quien Dios envía con revelación a su Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz.
En cuanto a su declaración: “y fuego”, se refiere a la advertencia del fuego del Infierno que consumirá a los pecadores y a quienes siguen el camino que desagrada a Dios Todopoderoso. Ellos cometen pecados y desobedecen sus mandamientos.
41
Juan 1:19-27
En el primer capítulo del evangelio de Juan aparece lo siguiente:
“19. Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres?
20. Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo.
21. Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías?
Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.
…
25. Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?
26. Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis.
27. Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado”.
Este pasaje indica que los judíos esperaban tres figuras distintas: el Mesías, Elías y el “Profeta”.
Dado que Juan el Bautista y el Mesías ya aparecieron, la tercera figura a la que debían esperar era el “Profeta”, y esta buena nueva se aplica únicamente al Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, el Sello de los Profetas.
Conclusión de las buenas nuevas
El Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, nos informó que él era el cumplimiento de las buenas nuevas de Jesús, lo cual se ha confirmado, como hemos leído en las buenas nuevas. Además, afirmó ser la respuesta a la súplica de su padre Abraham, quien suplicó a Dios para que enviara un profeta a los árabes cuyo mensaje abarcara tanto a árabes como a no árabes. Dios respondió a su súplica y envió a Muhammad.
El Profeta Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, aludió a las buenas nuevas de Jesús sobre él cuando dijo: “Soy la súplica de mi padre Abraham, la buena nueva de Jesús y la visión de mi madre…”.
Las buenas nuevas mencionadas en los cuatro evangelios, que han sido transmitidas, son las mismas que se mencionan en el hadiz anterior (y la buena nueva de Jesús).
Otro beneficio
Quien niegue a Muhammad, estará desmintiendo aún más a Jesús, porque la creencia en ellos está intrínsecamente ligada. Un verdadero cristiano que sigue a Jesús también debe creer en Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz, y seguir su ley; de lo contrario, desobedece a ambos y merece el fuego del Infierno.
Quien cree en Muhammad también debe creer en Jesús, la paz sea con ambos; de lo contrario, estará negando a Muhammad, Dios le bendiga y le conceda paz. Pues la creencia en Jesús y en todos los profetas Dios lo ha ordenado en el Corán. Por lo tanto, quien no cree en Jesús ni en ningún otro mensajero no cree en el Corán. Dios dice en el Corán (traducción del significado): «El Mensajero y sus seguidores creen en lo que le fue revelado por su Señor [al Mensajero]. Todos creen en Dios, en Sus ángeles, en Sus Libros y en Sus Mensajeros [diciendo:] “No hacemos diferencia entre ninguno de Sus Mensajeros”. Y dicen: “Oímos y obedecemos. Perdónanos Señor nuestro, que ante Ti retornaremos [para ser juzgados]”» (Corán 2:285).
El significado de: “No hacemos diferencia entre ninguno de Sus Mensajeros” es que no creemos en algunos mensajeros y descreemos en otros, sino que creemos en todos ellos.
Por lo tanto, quien cree en los dos mensajeros, Jesús y Muhammad, la paz y las bendiciones sea con ellos, alcanza el honor de creer en ellos.
Y quien rechaza a uno rechaza a todos.
El libro terminó, gracias a Dios
Y que Dios bendiga a todos Sus profetas y mensajeros